SUEÑOS AUSTROHÚNGAROS

June 9, 2006
En 1997, la casa discográfica indie Acuarela (que pasará a la Historia como el sello que descubrió a Sr. Chinarro) editó el cedé recopilatorio "Lujo y miseria", que incluía canciones de un puñado de grupos de laboratorio pertenecientes al colectivo catalán Austrohúngaro, un buen nombre éste, extraído de "Imperio Austrohúngaro", expresión que el fetichista Luis García Berlanga, padre del Gran Carlos, saca siempre en sus películas, venga o no a cuento. Detalles sublimes como éste o referencias a Lynch o Dinarama (sin Alaska) me hicieron interesarme en el pasado por un colectivo que, en el fondo, no era más que un estimulante espejismo construído por Manolo Martínez y Genís Segarra (más conocidos como Astrud) con la ayuda de sus amiguitos, novios y ex novios incluídos. De aquella broma salieron grupos tan insufribles como los Chico y Chica (que facturan un tóxico y gaseable Chueca Sound) y tan divertidos y manchados de caca de luxe como Les Biscuit Salés, pero pocos se acuerdan de los injustamente olvidados Basura, tándem formado por Genís de Astrud y una de sus mariliendres. Suyas son estas dos canciones: trip hop de todo a cien con letras y ambientes ligeramente oníricos.
 
El sueño de Fina.
En el cielo no hay nubes; las nubes están lejos y me siento a mirar los patos, con sus plumas. Los patos están cerca del pequeño río, cerca del pequeño puente que lo cruza, cerca de mí cuando lo cruzo. "Ahora vuelvo, estoy con los  patos".
Cierro los ojos y estoy segura de que cerca de este olor está ese puesto de comidas, en ese patio, cerca de esa calle, cerca de la plaza de piedra, cerca de mí cuando cierro los ojos. "Ahora vuelvo, estoy en el patio".
 
Muy parecido a un sueño.
Una vida larga y tranquila. Una muerte imperceptible. Es como un sueño, muy parecido a un sueño. El cielo claro, los rayos de sol que queman. Un cielo sin nubes durante casi tres meses. Es como un sueño, muy parecido a un sueño.
 
Esta última canción está construída con frases de la novela rusa "Oblómov" (1858) de Iván Goncharov, cuyo protagonista es la personificación del "hombre superfluo" (de ahí que , en ruso, un "oblómov" sea, en lenguaje popular, aquel ser que posee una actitud pasiva e indecisa). En el capítulo del que están extraídas las frases de la canción, se titula El sueño de Oblómov, y describe el idílico hogar familiar del protagonista, símbolo del escapismo recurrente: un lugar y un tiempo (la infancia) al que se regresa mentalmente cuando la incapacidad de decidirse bloquea cualquier acción; un lugar y un tiempo míticos para la generación X en general y ciertos colectivos musicales de los años 90 en particular (como Spicnic o Austrohúngaro) aquejados de síndrome de Peter Pan. 
burro austrohúngaro!