LOS EXTERMINADORES

June 16, 2006

Nota introductoria: tuve este sueño después de cenar opíparamente en un restaurante italiano y ver la película "Evil aliens" (Jake West, 2005), descacharrante muestra de gore británico de aires ochenteros y hedor a "Bad taste", "Braindead", "Dog Soldiers" o el cine de la Troma. La cinta empieza fuerte: una parejita follando a saco en medio de una fría campiña inglesa es abducida por unos malvados extraterrestres –una vez en la nave, a él le taladran por el culo con un berbiquí hi-tech hasta convertirlo en un amasijo de vísceras y a ella le meten un feto alienígena en las tripas–. Y termina con una disparatada y sanguinaria batalla campal entre los marcianos y un grupo salvaje formado por tres rednecks deformes, un pajero obsesionado con los ovnis y el cocainómano equipo de un programa de televisión sobre sucesos paranormales. 

 
En el sueño estoy mirando el cielo en la azotea de un edificio no muy alto (unos cuatro o cinco pisos). Desde allí, oigo un tremendo jaleo, así que me asomo por la barandilla y contemplo un sangriento espectáculo: un puñado de antidisturbios futuristas (ataviados a la manera del Juez Dredd) machacan con sus porras a decenas de negruzcos inmigrantes sudacas (ecuatorianos, dominicanos, peruanos y demás) que se arrastran borrachos como cubas por la plaza que hay ante mi edificio. No hay disparos: los superpolicías matan a los extranjeros como si fueran bichos grandes, aplastándolos, pisándolos y aporreándolos hasta reducirlos a una pulpa sanguinolenta y vomitiva. No se trata (sólo) de sadismo policial, sino que los invasores tardan en expirar y se siguen moviendo mecánicamente aunque les falten trozos del cuerpo, así que los antidisturbios tienen que dejarlos literalmente hechos migas para destruirlos. Me tiro un montón de tiempo observando la masacre, que parece interminable: el flujo de infraseres no cesa y los exterminadores no dan abasto. Siguiendo la riada de sudacas con la vista, bordeo la azotea del edificio para averiguar de dónde viene… y a lo lejos veo con horror un platillo volante plateado y oxidado que se encuentra aparcado cerca del edificio donde estoy; por una grieta del mismo, salen reptando los cetrinos invasores, que primero se arrastran como orugas y, tras liberarse de una especie de vaina viscosa, se ponen a andar haciendo eses etílicas hacia la plaza donde serán desmembrados y aniquilados por los dreddies.
 
"Las cucarachas han cambiado muy poco, en su historia evolutiva, desde hace unos doscientos millones de años (…) Una cucaracha a la que se le corte la cabeza puede sobrevivir unos nueve días, para finalmente morir por inanición".
Frase leída en la Wikipedia, en la entrada "Blattodea".
panchito medio aplastado

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