BABOSAS

July 5, 2006
"…espantando con un siseo a las serpientes que se deslizaban entre los divanes húmedos y mohosos".
J.G. Ballard.
 
Estoy en la habitación de un hotel de lujo en Montpellier. Todo es nuevo, impecable y caro pero, de pronto, veo una babosa del tamaño de una rata adulta que sale de debajo de la cama. Con una mezcla de asco y miedo, la pisoteo hasta laminarla pero, aún aplastada, sigue reptando, dejando un rastro de saliva sanguinolenta. Enciendo todas las luces de la habitación a ver si hay más bichos y descubro que, ocultas entre las sombras, había babosas por todas partes: en el techo, en las esquinas, por las paredes… Voy al baño a vomitar y veo que salen a decenas de la taza del váter. Echo la pota y tiro con horror de la cadena, pero el inodoro se atasca y su agua sale a borbotones, convirtiendo la habitación en una pecera llena de babosas que se me pegan a la carne como sanguijuelas torpes. Voy hacia la puerta para escapar y, al abrirla, veo que está toda ocupada por el morro de un babosón negro y enorme. Me siento fascinado, casi hipnotizado, por el verdeazulado brillo de su piel.

 
Cuando me desperté de esta viscosa pesadilla creí que se trataba de un simple reflejo onírico de mi actividad profesional: yo me encontraba en la suite de un hotel de lujo de Montpellier en el que pernocté en cierto viaje de prensa y las babosas representaban a los rastreros seres que me rodeaban (la babosa humana vestida con trapos de marca es una especie muy común en mi trabajo). Pensé entonces que las babosas tenían un significado negativo en mi sueño y recordé la pinícula "Slugs, muerte viscosa", una serie B rodada a caballo entre España y Estados Unidos y escupida por el director valenciano Juan Piquer Simón que hizo que se me atragantara el pan con chocolate allá por 1987. "¡Penetran… Se deslizan… Matan!" decía el sensacionalista trailer del filme. Y lo cierto es que, pese a su tosca factura y sus artesanales FX, su sinopsis argumental ya quitaba las ganas de merendar: "Una babosa hembra puede poner un millón y medio de huevos al año; el problema vendría cuando esta nueva especie tenga el apetito de carne humana y siempre el pánico en una pequeña población norteamericana".

babosas valencianas 

Sin embargo, analizando mis reacciones ante los símbolos oníricos, me dí cuenta de que, fuera o no peligrosa, la babosa del final, la gigante, era brillante y poderosa y no me daba asco ni miedo, como las demás, sino que, de alguna manera, me maravillaba. Así que eché un vistazo al "Diccionaro de Símbolos" de Juan Eduardo Cirlot y allí me fue revelada la verdadera esencia de mi sueño: "El signo de la babosa, que también se ha interpretado a veces como pequeña serpiente, simboliza el germen masculino, el origen de la vida, el movimiento silencioso de la oscuridad hacia la luz; este concepto se halla bien expresado en el capítulo XVII del Libro de los Muertos".
babosas follando 
En esta hermosa imagen, dos Babosas-Leopardo (Limax maximux) intercambian fluidos en la ardiente oscuridad de unos jardines.
Para ver el coito completo clicka aquí sin miedo: su forma de aparearse es bastante más estética que la humana.