FOQUITAS A GOGÓ







i lost my social skills a while ago but no i feel them coming back
my eyes were rolling when we met and now they are perparing for attack
i want to fall in love tonight and for the perfect unbreakable bond
you can be my teenage jenny agutter, swimming naked in a pond
you know i’m always moanin’
but you jumpstart my seratonin
but how d’you know you’ve ever really loved?
but when i feel like this, i know it doesn’t matter
if i wat when i’m not hungy i can feel my face get fatter
then i thin out every weekend and i think that she might want me
but i always slip off my own ‘cause…
i let those feelings haunt me, they control me, but tonight i’m letting go
you’re more then just a photo album, you’re more than what some people let you know
and if we ever make it home, i’ll tell you all the things that shaped me thus;
something forged in a phonebox but lost in a restaurant we’ve got so much to discuss
here, have you tried the blue ones?
i hear he’s got some new ones
sleep is not an option tonight
look at us just stand and stare
look at them just pose and pout
and we’ll all be standing here
until the pigs chuck us out"



En la biblia del budismo zen "Los tres pilares del zen", del roshi Philip Kapleau, dentro del capítulo dedicado a dokusanes de Yasutani roshi con monjes zen occidentales me encontré con el siguiente diálogo:
Estudiante: En su plática de anoche dijo usted que cuando nos fuéramos a la cama no nos separáramos del koan, sino que siguiéramos preguntándonos aun durante el sueño. Me olvido del koan durante el sueño porque sueño mucho. El mundo de los sueños parece ser un mundo totalmente aparte de "¿quién soy yo?" Soñar es una pérdida de tiempo y de energía. ¿Cómo podría evitarlo?
Roshi: Por lo general, la gente activa que tiene poco tiempo para dormir sueña ocasionalmente, mientras que los que duermen mucho tienen cantidad de sueños. Asimismo, aquellos que tienen mucho tiempo libre suelen soñar mucho, como los que duermen tendidos sobre la espalda. Una forma de evitar que sueñes es dormir menos. Te darás cuenta por los dibujos que el Buda reclinado descansa sobre el lado derecho. Por varios motivos ésta es una buena postura para dormir.
(El roshi Philip Kaleau iluminando el corazón del bosque).
Dentro del budismo zen, existe otro libro clave que ahora desempolvo: "Preguntas a un maestro zen" del roshi Taisen Deshimaru. En él se recoge la reveladora entrevista discípulo/maestro que transcribo a continuación:
Pregunta: Cuando me despierto siempre me acuerdo de mis sueños. ¿Debo darles importancia o no?
Respuesta: Usted se acuerda de sus sueños porque su cerebro está fatigado. Todo el mundo sueña. El cuerpo duerme pero el espíritu permanece despierto y sueña. Si el cerebro tiene buena salud, uno olvida sus sueños al despertarse. También se sueña cuando se duerme a medias, y en este caso las impresiones permanecen al despertar. Algunos quieren continuar sus sueños y se levantan fatigados. Hay que olvidarlos, dejarlos pasar, no hay que perseguir el recuerdo de los sueños.
Pregunta: ¿Cambia algo el hecho de analizar los sueños?
Respuesta: No es necesario.
Pregunta: ¿No tienen ningún valor los sueños?
Respuesta: Los sueños os vuelven complicados. Los shocks y las impresiones de la vida cotidiana, el karma de vuestro cerebro, los shocks registrados por vuestras neuronas aparecen durante el sueño. El zazen también provoca la aparición de las ilusiones de vuestro subconsciente, pero en unas condiciones muy diferentes. Cuando se sueña no se sabe qué se sueña. Tomemos un ejemplo famoso en el Zen: un hombre sueña que se pasea por la calle una noche de invierno. De pronto ve en el suelo una bolsa llena de monedas. ¿Qué hacer? Quiere cogerla pero está firmemente pegada al hielo. Orina sobre el hielo para fundirlo y tira de la bolsa con todas sus fuerzas. Pero ¡ay! ¿De dónde viene ese dolor? El hombre se despierta. ¡En lugar del cielo estrellado ve el cielo de su habitación, sus manos se aferran a sus testículos doloridos y la cama está empapada!
Esto es lo único real del sueño… Cuando se sueña, no se sabe dónde está la realidad. Durante el zazen es fácil saberlo. Se pueden ver las propias ilusiones, el karma, objetivamente. En el sueño todo es confuso: los temores, los impactos, el pasado, las impresiones. Durante el zazen, el espíritu es como un espejo en el que podemos ver reflejado todo el subconsciente. Uno puede darse cuenta de que tal o cual deseo no es tan importante. No se tiene miedo, uno puede observarse a sí mismo. No es lo mismo que el sueño. No hay que apegarse a los sueños, ni siquiera a su recuerdo. Durante el zazen no hay que atarse a los pensamientos ni correr detrás de las ilusiones. Hay que dejar pasar, dejar pasar… Surge la semilla de un pensamiento, después otra… Hay que dejar pasar… Después del zazen podemos sentir que el cerebro está claro, tranquilo. Los sueños tienen la misma misión pero no es preciso acordarse de ellos. Es mejor olvidarlos.
(El roshi Taisen Deshimaru haciendo zazen).
"En otros tiempos, existían ejercicios para que uno aprendiera a gobernarse a sí mismo. Epicteto afirmaba que uno debería poder mirar a una joven hermosa o a un muchacho bello sin sentir deseo por ella o por él. Para conseguir esto era preciso convertirse en un maestro de uno mismo". Michel Foucault.

Un ángel preadolescente ilustraba la carpeta original de "Virgin killer" (1978), uno de los álbumes más celebrados del grupo de "hard rock" alemán Scorpions. Una lolita que, con sus alitas recién cortadas, se ha dejado caer por la sección Dreamgirls de este dildódromo. Como buena venus (del cristal roto), esta niña de entre ocho y diez años simboliza la belleza erótica unida a la pureza, el ademán dulce e inocente que tan difícil es de encontrar en la mujer adulta (e incluso en la no adulta) contemporánea. Tal vez por ello resulta tan hermosa la inocencia, la bondad extrema, en el rostro de una chica ya crecidita: no puede haber mayor afrodisíaco que una mujer que contradiga con su simple existencia (casi) todas las tesis weiningerianas. Y en el extremo opuesto, la porno star, reina del antimorbo.
La carátula fue, al parecer, aprobada por la banda y por la discográfica. Luego llegó el escándalo, aunque lo fuerte no era la foto de la niña en sí (que en su día era legal y aún hoy lo sigue siendo en muchos países: el sexo de la niña permanece oculto tras las grietas) sino el título "Virgin killer" estampado sobre la imagen de la cría con el coñito rajado. Scorpions declararon que fue idea de Polydor, para aumentar las ventas del disco… y viceversa. Lamentablemente, el cruce de acusaciones desembocó en una segunda edición del disco en la que se nos daba bestia por bella, cambiando la foto de la bambina por una espantosa instantánea del grupo Scorpions. Lo que nos interesa es la carátula original, la carne infantil sobre fondo negro, el enigmático gesto de la niña aria mirando al fotógrafo con una mezcla perfecta de satisfación, tranquilidad, dulzura y desafío. No hay rastro de pudor o vergüenza. Tampoco indicios de arrepentimiento. Esa sutil sonrisa, debería inspirar más tesis que la sobrevalorada Gioconda (al parecer, lo de la musa de Leonardo -un genio que, por cierto, era muy "amigo de las niñas"- no fue más que la mueca animal de una hembra preñada). Pero, por encima de todo, merece un aplauso y una ola la caprichosa postura de esta sex symbol para pedojevis, que nos deja admirar su piececillo y su adorable carne, mancillada con crueldad extrema por la mano del artista, que ha apartado de nuestra vista los labios vaginales de la criatura con un efecto de "cristal roto" que hoy se puede hacer en unos segundos con cualquier Photoshop, pero que en su día le debió costar un triunfo.
En cuanto a "Virgin killer", la canción, hay que reconocer que no está nada mal… para ser de Scorpions. La música es un trallazo metálico tope macarra, y la letra casi podría ser de Whitehouse o de Suicide. Ambas salieron de la greñuda cabecita de Ulrich Roth, uno de los guitarristas de los escorpiones. Reproduzco aquí el estimulante (y, sí, también onírico) texto para que el lector dildodrómico se haga una idea del efecto que producían esas palabras en combinación con la imagen de la ninfa de la carpeta. Léase con muñequera de pinchos, poniendo cuernecitos.
"Cry like you feel,
Try like you feel, feel it…!
Try to escape,
Cry to escape, escape it…!
It’s so hard to run away
He’s a virgin killer…
No, no, no, can’t you see?
No, no, no, can’t you see?
You’re a demon’s, you’re a demon’s,
You’re a demon’s desire!
Death on the screen,
Sadistic magazines, watch out
Suicides ev’ryday,
Political ways, get it
Well, you can’t find new ways…
But he’s a virgin killer…
No, no, no, can’t you see?
No, no, no, can’t you see?
You’re a demon’s, you’re a demon’s,
you’re a demon’s desire!
Garbage in the streams,
A-bombs in your dreams, look out
Sharks in the pictures,
Exorcist prescriptions, forget it
Try to get away from that,
Cos he’s a virgin killer…
No, no, no, can’t you see?
No, no, no, can’t you see?
You’re a demon’s, you’re a demon’s,
You’re a demon’s desire!"

Así como Weininger relacionó sexo y carácter en su inmortal y controvertido clásico, también es posible relacionar sueño y carácter, aunque para ello haya que echar mano no ya de filósofos malditos alemanes, sino de antiguos y sagrados textos del hinduismo. Dentro de estos escritos, existen cuatros colecciones esenciales de himnos, con sus partes poéticas y sus fórmulas ceremoniales. El cuarto de estos libros, llamado Atharva-Veda (que en sánscrito, viene a significar "conocimiento ígneo"), trata de lo que, para entendernos, podríamos llamar fórmulas mágicas y encantamientos. Estos libros eran manejados por la casta sacerdotal y estaban considerados obras de un solo autor: Vyasa, encarnación del dios Vishnú. Cabe recordar que los Arios miraban a la medicina y a los doctores con desprecio y que, por el contrario los Brhamins o sacerdotes eran la casta dominante (por ejemplo, podían tomar como esposa a la mujer de cualquier hombre de las otras castas con solo cogerla de la mano). Pero pasemos ya a leer la 68ª Pariçishta del Atharva Veda, donde se clasifica los sueños según distintos temperamentos.
"LAS PERSONAS DE TEMPERAMENTO BILIOSO, incluso si han nacido bajo el signo de la luna, son de naturaleza ardiente; en sueños, ven paisajes amarillos como el oro y, en estos paisajes, templos y multitudes que tienen el resplandor amarillo de la bilis, campos llenos de flores rojas de Khadira, una tierra árida y de agua pura, matorrales, lianas y árboles secos, un gran bosque en llamas. Ven también vestidos hechos jirones y cuerpos ensangrentados, (imágenes de) divinidades ardiendo o sufriendo otros daños, una luna roja, o bien respiran perfumes. Y, sobre todo, van engalanados, beben agua en abundancia, en los ríos y estanques, en la orilla de los bosques o en los chorros que brotan de una fuente. Como padecen calor y buscan el fresco, se bañan, beben, disputan y sienten dolor. Las mujeres se burlan de ellos, les agotan, los hostigan. Así pueden identificarse los biliosos, con ayuda de los sueños sintomáticos de su temperamento (I, 13, s.).
LAS PERSONAS DE NATURAL FLEMÁTICO están siempre hambrientas y alteradas. En sus sueños ven un delicioso bosquecillo de sándalos, Butea Frondosa en flor, bosques de lotos, ríos límpidos, de aguas claras, abundantes y frescas, cubiertos a veces de niebla, enormes masas de nieve, cuernos de la abundancia que vierten perlas y joyas, pericarpios y tallos de lotos. Ven jabalíes, pájaros, búfalos, gacelas y elefantes de tiro, así como cisnes que surcan una nube sembrada de estrellas. Además, a los rayos inciertos de la luna, que tiene la blancura de leche de vaca o del jazmín y el brillo de las aguas puras, ven formarse, en el cielo, blancos nenúfares en plena floración. Ven un cisne, el puro resplandor lunar, templos espléndidos y frutos exquisitos, montones de flores para las ofrendas, grandes edificios, brahmanes que pronuncian las palabras del sacrificio, leche cuajada, leche duce y ambrosía, mujeres ungidas de perfumes, bien vestidas y engalanadas, plantas azucaradas amarillas o blancas; todo esto, a menudo y en gran cantidad. Tales son los sueños que ven los hombres de naturaleza flemática (I, 29 s.).
En sueños, LOS HOMBRES DE TEMPERAMENTO SANGUÍNEO ven paisajes donde (las nubes) han sido barridas por el viento, montes, terrenos y bosques donde (soplan) los huracanes, muchas estrellas y planetas oscurecidos, el disco de la luna privado de sus rayos, la bóveda celeste cubierta de espesas nubes de diversos colores, que circulan en líneas continuas, bandadas de pájaros errantes, gacelas y pastores agitados. O bien las nubes, las montañas, los bosques y los bosquecillos se desplazan, chocan, corren o caen desde las alturas. Los hombres de temperamento sanguíneo ven esto en sueños (I, 44 s.)".

Un Brahmin venerando a Lord Ganesha, el Dios elefante.
Litografía de Madame Belnos, publicada en 1851.
(Cortesía de Phillips Antiques, Mumbai).