PE-PESADILLA DEDEDEESPUÉS DE NA-N-NAVIDAD

December 28, 2006

"Ahora ya sabes que soñar con volar está MAL, ¿verdad? Por eso te vas a la cama sin tu medicina". La Monja Verde.

Todavía no sé si fue un sueño, una visión, una alucinación o una pesadilla. El caso es que ahí estoy yo, en una habitación perfecta, inmaculada, en lo alto de un gran rascacielos. Dispongo de todos los avances, juguetes y comodidades. No puedo salir cuando quiera y da igual porque tampoco sabría muy bien qué hacer o dónde ir. Aquí estoy bien. Es como una jaula de hamster donde me ha guardado el gran Director de Orquesta, para que sea feliz con mis cosas. Cada noche, mi dueño me saca de la cama para ponerme a ensayar junto al resto de los habitantes del edificio. Ensayamos danzas macabras, atroces y demenciales, que nos estiran el cuerpo y nos encogen la mente. Pero tampoco sabemos hacer otra cosa. Cada año, nos sacan a la azotea del rascacielos y allí, rodeados de luces de estadio y cámaras de televisión, interpretamos nuestra pantomima sideral para que el mundo entero se entretenga mirándonos mientras cena. Es divertido, ¿no? El gran Director de Orquesta controla nuestros movimientos mediante un sofisticado sistema telepático y luego nos devuelve a nuestras jaulas de lujo, llenas de cámaras y micrófonos para que no nos pase .

N-no sé, pero sospecho que esta noche respiré mal los gases somníferos de la risa sumisa y ahora todo me parece terrible. No puedo dormir y pienso cosas raras que me ponen la cabeza al derecho o al revés, n-no estoy seguro. El caso es quelcasoesquelcasoesque yo empiezo a rallarme de mala manera ¿Qué es esta mierda putamierda que me obligan a hacer?, me pregunto. Y empiezo a observar en secreto, ocultando mis barruntes al gran Director de Orquesta. Sigo sin tragar varios días; consigo aguantar la respiración cuando me gasean. Una vez casi me casimecaigo caigo de culo, creo.

Llega el día de un nuevo baile y yo no estoy en mis cabales: lo veo todo negro sin gas. Me saca de la cama una mano gigante y me pone en la Sala de Espejos con gente familiar, pero monstruosa: seres llenos de bultos, rostros deformes, cuerpos de dibujo animado macilento, tumores inhumanos, muecas de euforia clorhídrica, sonrisas desencajadas, cefalópodos rosinegros, infraseres de menos de diez centímetros, pieles de más de 60 colores… Dios mío, si ni siquiera parecen de este sistema solar… Son cartoons horripilantes y yo, Dios m-mío, yo ten-tengo que bailar con ellos bajo la dura batuta del gran Director de Orquesta, que ya nos saca a la azotea sin ensayar siquiera. "Habéis practicado demasiado: yaaa esssstaaais liiiistos". Y ya bailamos, bailamosbailamosbailesbailo al ritmo enloquecido y postritual de otros mundos que están en este: un cruce ultrasincopado e indescriptible entre Squarepusher, Mákina Hardcore y un CD-Rom oxidado que, de milagro, suena a rayostruenoscentellas. Sobre esa cacofonía de ritmo anárquico, nuestros cuerpos se descalabran en una coreografía loca pero uniforme (ninguno se mueve una milésima de segundo antes o después que los demás), llena de saltos idiotas y gritos de doloroso triunfo, al unísono histérico. En nuestro antiheróico patetismo, parecemos una mutación sadomasoquista y cortylándica del "Captain Eo" de Michael Jackson.

De pronto, la voz que nos dirige ordena que nos preparemos para el ritual de cada año. Hoy es la noche. Hoy llega el Gran Mesías, y debemos invocar todos a una, sin fisuras, en nuestras mentes, su imagen, la santa imagen del Gran Mesías, para que éste, greñudo y desnudo, se materialice aquí y ahora, siendo cagado desde un sol que se abrirá como un ojete en medio de la noche negra. Así que todos hacemos un último y tosco paso de baile, el esfuerzo de concentración final, y ahí sale el Astro Rey, brillante y majestuoso rompiendo las tinieblas: él cagará al Cristo marciano… Pero… ¿Q-Qué pasa? Del esfinter solar sólo cae una cajita de leche, un ridícuo tetra-brick lácteo con patitas, bracitos y carita de dibujo animado, que da saltos y grita: "¡Feliz Navidad a todos!" con insoportable voz de pito y luego se suicida saltando desde el rascacielos y estrellándose contra la calzada dejando sólo una gran mancha blanquiroja. Acto seguido, el grito cabreado del gran Director de Orquesta retumba en nuestras mentes atónitas: "Vamos a ver… ¿Quién coño ha pensado en esta mierda de dibujo animado loco en lugar de pensar en el Mesías?" Un chivato con cara de currito pelota y cuerpo de fauno tricolor me señala acusador y cecea: "Zeñor, creo que ha zido eze cerdito amarillo". Pero yo me defiendo, aunque soy culpable (pero tam-tampoco soy un ¿"cerdito amarillo"?, ¿no?), y acuso a un cubo de palomitas animado, que no tiene boca pero, a su vez, señala acusador a otro y así se genera un cruce de acusaciones en cadena que jode el invento: ahora todos los monstruosos bailarines discuten y se pegan ante el perplejo planeta porque, sí, no olvidemos que esta locura está siendo retransmitida en riguroso directo vía satélite para 300 millones de personas humanas, que debían imitar las danzas, creer en el Mesías, rendirse al gran Director de Orquesta un año más y hacer exactamente lo que las voces catódicas les decían que hiciesen. Pero ahora, 300 millones de personas se pelean entre ellas, matando e hiriendo a amigos, vecinos y seres queridos, tirándose por la ventana y ahogándose en leche en tetra. Ya estalló la introguerra. ¿Campana y se acabó? No. El gran Director de Orquesta tiene un as en la manga. Su voz golpea mi mente, mientras las compuertas del techo del rascacielos se cierran y los focos para alumbrar estadios se apagan sin brillo y las parabólicas fundidas echan humo, mientras una versión acelerada de Bambi sustituye las imágenes de nuestra pelea que acaba de terminar: la voz nos deja tiesos como palos y nos ordena callar. El gran Director de Orquesta habla: "Ya da igual. Volveremos a bailar dentro de 12 meses y un día. Mientras tanto, borraré todo este disparate de vuestras mentes, de las mentes del mundo entero, con nuestra versión comprimida de "Bambi". En cuanto a vosotros, volveréis a vuestras existencias, existencias que os parecerán normales y corrientes, pero que estarán llenas de ensayos secretos, noche tras noche. Preparemos de nuevo la llegada del Gran Mesías. Sé que alguno de vosotros ha hecho trampas. Tal vez a ese ser le quede un vago recuerdo de esto, pero nunca sabrá si es un sueño, una pesadilla, una alucinación o una visión".

Elcasoesquelcasoesquelcasoesquestoy otra vez en mi jaula-habitación con todas mis comodidades. Quémalquemalbienquetepese se está en casita, ¿no? Se diría que acabo de despertar de una pesadilla, pero no sé… M-me levanto corriendo y anoto todo esto para no olvidarlo. Escribo entre lágrimas porque estas re-r-re-re-reveladoras imágenes ya se me escapapapapan entre los dedos de la mente como agüilla onírica y todo ya sólo me parece un sueño más. Ahora ya no lloro y veo el sueño como una to-tontrentería de mi cabezota: la vida es así, siempre ha sido así-sí. Voy al lavabo y me echo agua tibia por la cara, limpiándome los restos de sudor y lágrimas. Me miro al espejo-jojojoj y me alegro de verme como siempre, con mi nariz redonda y respingona; mi piel amarilla es brillante, parece muy sana, dada la hora que es. Amarillo limón. Esloeslonoreslo lo normal, ¿n-no?

jaulas de hamster