¿ALBÓNDIGAS O ALMÓNDIGAS? por Pablo Maronda
“Dos albóndigas van por la calle y a una la atropella un coche. ¿Qué dice la otra?”
Viejo chiste malo. Se admiten respuestas.
El increíble Pablo Maronda ataca de nuevo. Me envía una curiosa amenaza (“Ya he terminado mi novela ¡Por fin la he excretado!”) y dos sueños de mono loco. Reproduzco aquí el más dildodrómico de los dos, en el que la nueva carne enlaza con la dieta mediterránea, el poprock yanqui y ese inconfundible sabor valenciano que tienen todos los textos marondescos o marondianos o maróndicos.
Estoy en mi pueblo tocando la guitarra acústica para un corrillo de amigos, que escuchan
sentados en una serie de sofás dispuestos alrededor del centro del comedor,
desde donde yo toco. Intento hacer el riff inicial de la canción de Tom
Petty “I Won´t Back Down” versioneada por Johnny Cash en uno de sus últimos
discos de versiones de ultratumba, pero cuando la púa se clava en la
cuerdas, estas resultan ser albóndigas alineadas, y salpico de carne la cara
de los espectadores cada vez que las golpeo. En algún momento del concierto
descubro a una chica parloteando con su compañero de asiento, cosa que me
enfada sobremanera, hasta el punto de estampar la guitarra contra el suelo y
romperla. Cuando me doy cuenta de lo que acabo de hacer un sentimiento de
tristeza insondable me embarga hasta hacerme despertar.
