Febrero 26, 2007

ESPÍRITU SANTO

Andaba yo barruntando que al post anterior le faltaba algo, una secuela espiritual, quizás sólo una santa variación, un epílogo sagrado tal vez… sin saber bien de qué se trataba… cuando me topé con la siguiente cita de San Juan De la Cruz:

Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene color determinado; la quinta, que canta suavemente; las cuales tiene que tener el alma contemplativa“.
iluminado

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Febrero 19, 2007

PAJARITOS, A BAILAR

Music is a dream without the isolation of sleep”.
Klaus Schulze
.
don pio
“Pío Pío”, el álbum de debut de Single, me gusta y me disgusta demasiado. En ese trozo de plástico se dan la mano tradición y progreso, espíritu y sentimiento, sonidos digitales y analógicos, experimento y clasicismo, heterodoxia y vulgaridad, naturaleza y sociedad, conservadurismo y progresía. Y yo lo odio… y yo lo amo. A partes iguales, más o menos. Tras la primera escucha, casi lo tiro a la basura para quedarme sólo con la última portada de Javier Aramburu (que, harto de mondrigonadas, ha aparcado los pinceles para dedicarse a surfear) pero el gran Roberto Herreros me animó a escucharlo otra vez. Lo hice y me empezó a gustar. Pero ojo, que es un disco indigesto: hay que buscar su encanto oculto corriendo el riesgo de atragantarse con espinitas sónicas, empalagarse con ciertas rimas o sufrir ardores con alguna horterada. Como las Vainicas, salvando las kilométricas distancias, Single caminan sobre esa finísima línea de sombra que separa la belleza de la cursilada. Pero, aún así, uno ha logrado digerir, al menos, cinco canciones como cinco caramelos de limón. Y esto es lo que he defecado, en forma de sueños locos. A continuación, los tripis oníricos en los que me encontré con Ibon Errazkin y Teresa Iturrioz. Yo no soy un musicólogo de esos, ni un tocólogo, ni mucho menos, así que pienso que estas visiones son la mejor forma de expresar mi ambigua apreciación de un extraño disco.

1) CON TERESA EN LA PLAYA. Sueño que voy por una playa grande y salvaje. No es de día ni de noche. El cielo negro está lleno de planetas en llamas. La arena está compuesta de grandes conchas que entorpecen mis pasos. El mar es azul oscuro y, plagado de olas gigantes, arroja piedras. No debería pasear cerca de la orilla. Pero lo hago. Camino despacio y veo que, tras las dunas de coral, hay altas montañas chamuscadas. Es Galicia, creo. Llego a la mitad de la playa y veo una pizarra con tizas. Dibujo una esvástica budista. Una chica se aproxima desnuda, andando despacio sobre la alfombra de conchas. Cuando está cerca, veo que es Teresa Iturrioz. En su cuerpo no hay sexo. En su rostro brilla una sonrisa demente, crispada, excesiva, casi de careta, de pastillera o de víctima del gas hilarante del Joker. Llega hasta a mí, me mira y tiende su mano. Yo pongo en ella la tiza. Ella transforma mi esvástica en un lauburu. Me devuelve la tiza y sigue su camino sin aflojar su mueca. Yo borro el lauburu de Teresa y vuelvo a pintar mi esvástica budista. Después tiro la tiza al mar, las olas la engullen y suenan truenos y relámpagos que iluminan la escena. Empieza a llover y las gotas ácidas corroen la superficie de la pizarra.
hail buda!
2) IN BERLIN / IN BONN / IBON / IN. Estoy en un pequeño local berlinés que se llama Bonn Cafe y es como una cueva blanca. Pincha Ibon Errazkin, que va vestido con unas zapatillas Vans rojas a juego con los pantalones y una camisa azul marino. Todo es de terciopelo eléctrico y colores muy intensos. Yo observo desde detrás de un altavoz cómo Ibon maneja platos y máquinas con maestría: mezcla mil estilos musicales y nunca chirría. Se le cae un objeto oscuro al suelo, una especie de vibrador negro, y un neoskater alemán lo recoge y se lo devuelve con devoción: veo que allí se le admira. De pronto, tengo hambre, así que voy al W.C., que es donde sirven las comidas. Me siento en el suelo y, con una cuchara, devoro el contenido de una taza: un manjar exquisito que sabe a coliflor. Una vez saciado, salgo del local sin pagar y estoy en Lavapiés. Me pongo a andar y enseguida llego a Ventas, donde vuelvo a compartir piso, aunque está casi vacío. Pero yo ocupo la misma habitación cuadrada, pequeña y polvorienta. Caigo en la cuenta de que hay bichos en el catre: híbridos de chinches y cucarachitas. Además hay un nuevo compañero, una especie de joven que parece hindú o moro, pero aclara: “Soy de Cuenca”. Mato a todos los bichos menos a uno, que me meto en el bolsillo de mascota. Con él, me acerco a una tienda de discos segunda mano para hacer una “batida”. Tienen los singles perdidos de Nico: yo no sabía que tenía tantos y quiero “expropiar” algunos. Pero no puedo robarlos, porque están bajo una pila de pesados objetos y, además, el bicho, cual Pepito Grillo, me grita desde mi bolsillo, con voz chillona, la siguiente frase: “Vayámonos, que el tendero desconfía de ti”.
hola, don pepito
3) EN BUSCA DEL SUEÑO ETERNO. “Si yooo me quedara tranquila, y aaal acostarme en mi cama no hubiera na-a-da que me preocupa-a-ra, ¿cómo sería mi vida? Si vivir es morir cada día”, cantó Cecilia en “Con los ojos en paz”. Esto mismo se debe preguntar Teresa Iturrioz en sus momentos flojos, cuando el ego se debilita y la más pura esencia femenina embarga a la mujer moderna, independiente y guay que se supone que debe ser toda chica de hoy en día. Uno de esos instantes la pilló de marcha y se convirtió en una letra excepcional, una nana de raíces católicas y alas de algodón. Una plegaria para escapar de los horrores de la noche madrileña. No hay taxis y todo es un rollo. Ella ya no es una chica, sino una señora que no está para ciertos trotes: la ciudad y ella ya no son como un todo. La canción también puede pasar por oración suicida para solteronas terminales o, a ratos, por himno dildodrómico (esa paradójica búsqueda de una vida menos soporífera en el universo paralelo de los sueños). La sutileza del acompañamiento musical, que contrasta con otras piezas más sofisticadas de “Pío Pío”, nos transporta a los tiempos de los mejores Le Mans. Pero no apetece cocinar. Mejor dormir y soñar que Alaska, Nacho Canut e Irantzu Valencia se mueren de envidia y van al Infierno. Y soñar que, en el Cielo, Carlos Berlanga, Evangelina Sobredo y Carmen Santonja, orgullosos, derraman lágrimas de sangre azul. Y luego se duermen sobre la niebla espesa, para soñar que viven en Babia.

Llévame a dormir
Dime Dios mío, que vas a venir a buscarme
Decidí salir
Y ya he pasado demasiado tiempo en la calle
Llévame a dormir
Porque me aburro hace ya horas, no sé qué hago aquí
Y me quiero ir
No tengo coche, no sé conducir, ya no hay taxis
Dios ven a por mí
Llévate a esta mujer a dormir a casa
Llévame a dormir
Dime Dios mío, que vas a venir a buscarme
Me animé a salir
Y ya he pasado muchas horas fuera en la calle
Llévame a dormir
No estoy sociable, faltan ganas, no sé sonreír
Dios, ven a por mí
Llévate a esta mujer a dormir a casa
Llévame a dormir
Dame una cama, una almohada en funda de algodón
Algo de calor, el tacto suave de una nube en forma de edredón
Llévame a dormir
Dame el descanso
Y en el sueño una vida mejor
Dios, ven a por mí
Llévate a esta mujer que quiere dormir
.
teresa en el mar

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Febrero 13, 2007

LOS 10 PEORES JUNTALETRAS PAISANOS

“El escritor que triunfa en una época es un hombre que simpatiza con las clases dominantes de esa época, cuyos intereses defiende y cuyos ideales interpreta, identificándose con ellos”. Upton Sinclair.

“Los habitantes del mundo de la cultura se dividen hoy en tres grupos: el muy pequeño de los espíritus libres, en el sentido nietzscheano del concepto, el de los que están con Prisa y el de los que quisieran estar con Prisa”. Manuel García Viñó.

En mayo de 2006, la editorial Txalaparta (Nafarroa, EH) publicó el libro que motiva este superpost: El País, la cultura como negocio. Yo no lo encontré en España, porque estaba completamente agotado. En diciembre del mismo año, un amigo de Gasteiz me lo trajo y pude por fin disfrutar de su lectura. En él, el ensayista, novelista, poeta y crítico literario Manuel García Viñó (miembro de La fiera literaria y protagonista de un violento incidente que lo enfrentó a Vicente Molina Foix en el desaparecido programa de Dragó Negro sobre blanco) disecciona con afilados bisturís el brazo cultureta del grupo PRISA, en concreto la novela basura vendida desde editoriales como Alfaguara y protegida por el diario El País (periódico que, como bien recuerda Viñó, es sospechoso ya desde sus raíces: aunque va de progre, fue autorizado por Franco y sus bases ideológicas descansan en el neoliberalismo más extremo; aunque va de republicano e independiente, le da más coba al Rey que La Razón -o casi-).

Viñó no sólo realiza un trabajo de investigación excelente, sino que, en un ejercicio de terrorismo cultural insólito para el siglo XXI, descuartiza el estilo y el contenido de decenas de novelas, dejando en evidencia el “retraso mental” y la pobreza de espíritu de los escritores polanquianos. Lo mejor del libro es que, aunque se limita a los intelectuales afectos al régimen prisano (a tomar por el ano), no olvida que los demás periódicos pro-Sistema (ABC, El Mundo y demás) también apoyan este gran timo de las novelitas desde sus suplementos culturales y también tienen sus escritores-basura (como De Prada o Gala). No es una crítica hecha desde las ciénagas evangelistas de la COPE (lo cual carecería de valor: ellos son tan neoliberales como Polanco) sino desde la extrema izquierda y la rabia nietzscheana. Yo he disfrutado como un enano leyendo el libro de Viñó, porque sus palos son salvajes y amarillentos, sí, pero razonados y aderezados con pruebas y ejemplos mil, fragmentos de novelas y artículos que me han ahorrado muchas horas de tediosa lectura de escritorzuelos de mesa de novedades. Unos juntaletras que se supone que forman nuestra “élite” intelectual y que venden libros como churros pero que, en realidad, no son más que un puñado de zotes cuyos infumables tochos acaban saldados en librerías de viejo sudamericanas.

NOTA: Antes de pasar al Top 10, que es lo que estáis esperando, permitidme ponerle algunas pegas al libro de Viñó que, aunque delicioso y muy bien escrito, no es, ni mucho menos, perfecto.

Primero, la irritante repetición de algunas citas, frases y conceptos.

Segundo, la mala edición del libro, lleno de faltas y erratas. Publicar un ensayo de crítica literaria demoledora y cometer esos fallos está muy feo.

En tercer lugar, el prólogo, escrito por Antonio García-Trevijano, dice muchas verdades del barquero, sí, pero me he enterado por una carta dirigida por un tal Paolo Cavallazzi al periódico de actualidad crítica Diagonal que el tal Trevijano no es, precisamente, un santo varón ligado al pensamiento antisistema, sino el hombre que “redactó la constitución de la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial cuando el franquismo decidió graciosamente concederles la independencia”. La faceta republicana de Trevijano, continúa Cavallazzi, “no pasa de ser una mera oposición subjetiva al actual monarca, que se olvidó de él cuando llegó al poder”. Así que, como en ocurre en el 90% de los libros, es mejor saltarse el prólogo. (¿Cómo se le colaría a una editorial aparentemente intachable como Txalaparta un texto introductorio de un individuo tan poco recomendable como Trevijano? Ni idea). Para más información, recomiendo la lectura de la crítica zurdesca de este mismo libro, titulada Sin Prisa, mejor para la cultura.

Dicho esto, el Bestiario dildodrómico se complace en presentar la dichosa lista de los peores escritores paisanos. Y los ganadores son:

1) JAVIER MARÍAS. Viñó lo define como “una especie de Forrest Gump de la literatura; alguien que, con un coeficiente intelectual de menos del 70%, triunfa en una sociedad dominada por el marketing y los valores económicos. (…) Autor de Negra espalda del tiempo, el libro más pretencioso y ridículo que se ha escrito nunca”, es Marías “la persona que peor ha escrito castellano (o cualquier otra lengua) en todos los tiempos y lugares”. ¿Por qué? Porque “no sabe puntuar, destroza continuamente la sintaxis, carece de elegancia y estilo, es torpe en la adjetivación, tiene lenguaje de funcionario, es intelectualmente zafio, no sabe expresar lo que pretende porque no tiene las ideas claras ni conoce el significado de infinidad de palabras y expresiones, es sumamente pedante…”. También apunta Viñó la “incoherencia total de [sus] nada interesantes narraciones, entreveradas de digresiones insustanciales, y transcripciones, a veces de capítulos enteros, de otros libros, ajenos o propios”. Viñó pone muchos ejemplos, atroces fragmentos de noveluchas de Marías, pero yo me quedo con una sola frase: “Tengo la polla en su boca, pensé al tenerla”.
marías: encima, es un frikazo
2) JUAN LUIS CEBRIÁN. El primer director de El País, ex jefe de los Servicios Informativos de la televisión de Franco y miembro de la Real Academia es definido por Viñó como un “infradotado literario” que “desconoce la lengua española y su gramática” y rellena las páginas de su novela (
Francomoribundia) con “párrafos y párrafos de rupestres pinceladas costumbristas, digresiones inoportunas, chistes malos, patochadas y memeces”. La adjetivación de este académico, dice Viñó, “es de novela de quiosco” y añade que “este tío es un felpudo en un día de lluvia” que “hace bueno a Gala” y, por no merecer, no es que no merezca ser académico, “es que no tiene derecho a sostener un bolígrafo bicolor. Antes debe pasar por la escuela primaria”. Una de las frases más deleznables que Cebrián pone en boca de su personaje (el, según él, entrañable Franco): “Un talante magnánimo resulta el mayor argumento para la construcción de la concordia”. ¿A que parece sacado de un discurso navideño del Rey>?
cebrián, con chaquetilla demócrata
3) ALMUDENA GRANDES. Como Lucía Etxevarría, Rosa Montero, Rosa Regás y otras juntaletras aneuronales, forma parte del grupo que Viñó llama “las tontitas del Sistema”, caracterizado por escribir con el coño, tener jeta, tener tetas, plagiar y pensar que “ser moderna y liberada consiste en follar -o en hablar de follar- mucho y con cualquiera -no son selectivas- en cada página”. Las novelas de “Pollas Grandes” (como la llama Viñó, en tributo a los forajidos del Oeste, donde había un Pistolas Bill o un Relojes Johnny) tratan, básicamente, “de follar y comer vísceras o carne de cerdo con mucha pringue”. Y Almudena es “tan contraria a las buenas y bellas letras como adicta a las mollejas, las pollas y los culos deglutibles y fagocitables”; una mujer que se harta a “decir chorradas por no pensar antes de hablar” y que “no escribe más que sandeces”. Y como botón de muestra, una frase (aunque Almudena merecería una antología del disparate para ella solita): “Jamás follaría con un señor al que no le gustan las mollejas”. Ahí queda eso, señoras.
pollas grandes, en todo su venéreo esplendor
4)
ANTONIO MUÑOZ MOLINA. Dice Viñó que el discurso de este rellenapáginas consiste en “una concatenación de comparaciones, metáforas, imágenes y otros tropos, tan rebuscados que la mayoría produce un efecto cómico”. Poco después, le suelta un mazazo a sus crédulos lectores: “Tomar por literariedad lo que no es más que pedantería, ignorancia, incontinencia verbal, enrevesamiento inútil y antinovelístico, y prueba de provincianismo mental, es algo que sólo se le podría perdonar a lectores muy trabajados por la publicidad”. Y dale que toma, toma que dale: “A veces, los rebuscamientos de Muñoz sobrepasan los límites del chiste involuntario”. Y, aunque nunca me he leído una novela de este tipo, las frases que reproduce Viñó no invitan mucho a hacerlo. Ahí van dos al azar: “Uno llega a los sitios cuando ya no le importan”
(valiente soplapollez) o “después de los treinta años, cuando todo el mundo claudica hacia una decadencia más innoble que la vejez” (necia no, requetenecia generalización, sobre todo ahora, que uno acaba de terminarse el segundo tomo de “Pasados los setenta” de Jünger). También le echa en cara Viñó a Molina su insostenible, casi sabinesca, base ideológica, por ir de republicano en sus libros y artículos y, poco después, acudir a palacio cuando el Rey Don Juan Carlos “quiere entrevistarse con unos cuantos escritores malos, pues con otros no se entiende”.
el rostro de la idiocia
5) MARUJA TORRES. Antes de pasar a los palos de Viñó, debo darle las gracias a esta gran dama de las letras, que atiende por Marujita, por hacerme ver que voy por buen camino. Cuando, en una de sus fétidas columnas, la Torres habló (sin rubor) en tono despectivo de los blogs, me dio fuerza para vivir y escribir este artículo: si a esta señora, que representa al Sistema, al Mal, al Capital, a la Cultura Establecida en toda su venérea opacidad, dice que los blogs son una mierda (menos los apadrinados por Polanco, supongo), es que el free blog es el último reducto de libertad que hay en el mundo (contra)cultural. Los blogs pueden ser, como los antiguos fanzines, a veces subjetivos, enloquecidos y pajeriles, pero los pocos que leo están bastante mejor escritos que “El País” (siempre lleno de faltas porque lo redactan becarios y enchufaos) o que las columnas y novelas-basura de Marujona.

Viñó dice de esta aristócrata del periodismo y la literatura que “castiga al lectorado paisano con catetas confidencias amorosas” y añade la siguiente y fundada acusación contra “El País”: “Que un periódico que presume de serio ceda una columna relevante de su contraportada para la propaganda de los delirios uterinos de una jubilada, sólo se explica porque estamos en el país que estamos, codicista y futbolero”. En cuanto a la jajaja narrativa de la Torres, Viñó dice que esta mujer “no sabe lo que es una novela”,que “está convencida que cualquiera puede escribirla” y que “para escribirla no hay más que ponerse a contar cosas”. Por eso “agobia al lector con noticias sobre realquilados, peleas en la escalera, fogones, fregados, contadores de gas, guisos, cacerolas y demás detalles domésticos, al estilo del más obsoleto costumbrismo. De vez en cuando, da también noticias de sí misma, y así cuenta que, a los seis años la llevaron a una academia y el director la sobó”. Tomen nota, mamis y papis: si alguien “molesta” a su hijita, puede que mayor tenga serios trastornos de la líbido y de la mente. Puede que de anciana se convierta en monstruo. Puede que el día de mañana sea… Maruja Torres.
el horror, el horror...
6) JUAN JOSÉ MILLÁS. Detesto malgastar el tiempo. Por eso me vanaglorio aquí, públicamente, de no haber leído jamás una puta palabreja de este señor (ni de los otros integrantes de esta lista). Pero aquí está Viñó para describirme su “bananera” prosa. Dice, entre otras cosas, que Millás es un “infradotado literario” y que sus obras son tan malas como “los programas de televisión-basura y las revistas del corazón”. Peores, diría yo, porque, al fin y al cabo, éstos se venden como lo que son (cultura basura), y lo de Millás sería infracultura literaria disfrazada de “literatura de calidad” por la publicidad mentirosa y los críticos del Sistema. Por lo visto, Millás ha sido el encargado de abrir una nueva colección de novela “reality” de Alfaguara. Esto saca de quicio a Viñó, que afirma que, en su última obra, Millás se supera “como escritor, como sabueso, como psicólogo y como capullo”. La sensibilidad anal y el preescolar lirismo de Millás puede percibirse en un par de frases que cita el autor, la primera sonrojante y la segunda cabreante: 1ª) “Enseguida me di cuenta de que era un microcosmos de peces negros en el que había ido a caer inocentemente un pez de colores”. 2ª) “¿Por qué cuando dices que Ismael te tocaba el culo no te defendías?”. Viñó llama la atención sobre la pésima construcción de esta inteligentísima pregunta: “Nótese que, según redacta el gran escritor, cuando Nevenka se tenía que haber defendido era cuando lo decía, no cuando de facto, era palpada en el nalgar”. O en los glúteos, si lo prefieren las feministas.
millás pensando
7) ELVIRA LINDO. Tampoco me he rebajado a leer nada de esta tía, y mucho menos sabiendo que menosprecia lo que ella llama “las filosofías orientales” y dice que Wagner (uno de los mayores genios de la historia de la música) era “un pesado” y “era polaco” (además de pollina, vaga: si carece de cultura de base, con consultar la Wikipedia habría visto que Wagner nació en Alemania) me ha venido a la boca un apropiadísimo piropo para esta genial escritora: GASEABLE.

Pero no perdamos los papeles y sigamos con el libro de Viñó. Dice el crítico que Elvira, en su variante de nueva rica (presume de ir al gimnasio con Marisa de Borbón e Isabel Sartorius), “es la persona más hortera que habita en este arrugado trozo de roca y metal que llamamos tierra”; “sedicente demócrata y valiente, pero cobarde y de hábitos fascistas”. No sólo por amenazar desde su tribuna escrita a quien le da palos, sino por hacer “chanzas de nueva rica sobre el dolor humano: ella, (dice) no va a ver películas como Solas porque `están llenas de pobres [y ella] no tiene tiempo de sufrir´. ¡Hija de…!” Además de su nuevarriquez y de su estilo vulgar, “lleno de expresiones de satisfacción entre infantiloide y cateta”, Viñó destaca de la creadora de Manolito Gafotas su alta talla filosófica y conceptual, ejemplificada en frases tan sesudas y brillantes como “No me gustan los hombres que la tienen pequeña”, “¡Viva la sidra El Gaitero!” o “A mi gimnasio va lo mejorcito del Barrio de Salamanca”. Alguien de semejante altura intelectual sólo podría emparejarse con un hombre de su mismo nivel: Antonio Muñoz Molina. ¿Se imaginan sus diálogos post-coitum, si es que hay tal cosa?
jijiji me llamo elvira y soy rica jijiji y junto letritas jijiji
8) JAVIER CERCAS. Su pseudonovela Soldados de Salamina lo convirtió en escritor mediático; poco después, fue abducido por Prisa. La mencionada obrita no es una novela, sino, como dice Viñó, un flojísimo y falso “reportaje periodístico” encumbrado por los lectores-ultracuerpos porque “la literatura basura se lee con rapidez, no exige el menor esfuerzo intelectual y permite a los acomplejados consumidores culturales de clase media presumir de lecturas literarias”. El autor no bucea en la historia de España, “sólo finge” para “justificar el olvido” y llegar a la (¿salomónica o sencillamente cobarde?) conclusión de que “en la Guerra Civil no hubo ni buenos ni malos, vencedores ni vencidos. Que tantos los unos como los otros fueron víctimas de la irracionalidad, como si la irracionalidad fuera la gripe. La legitimidad o ilegitimidad, moralidad o inmoralidad de los gérmenes de la actitud de uno u otros no importan. Escritores como estos son los que necesita el Sistema”. Por eso los hay a puñados. Y ahí están los Trueba para llevarlos al cine: ta-chán: Soldados de Salamina: tonto el que no lo lea y tonto el que no vea la película. Y fuera de clase el que, como Viñó, apunte un pequeño detalle: “En Salamina no hubo soldados, porque fue una batalla naval”.
cercas: retrato de hombre pensando en las musarañas
9) ARTURO PÉREZ REVERTE. Otro ilustre vencedor de “esa Operación Triunfo en que se ha convertido la Real Academia”. Otro autor superventas que escribe para la masa, en esta ocasión, contando “historias que ya contaba (y de la misma forma en que las contaba) Alejandro Dumas. Otro autor que “no tiene estilo, que devuelve a la novela a sus primeros balbuceos, que no tiene imaginación creadora ni originalidad”. Otro autor que “tira palante de la manera más simple y cuenta unas cuantas peripecias, más o menos hilvanadas, sin poseer una cosmovisión”. Otro autor que, como Ussía, debe pensar que la literatura buena es un coñazo. Pérez Reverte, de la mano de Polanco y su Alfaguara, de El País y de la industria cultural española en general, es la coartada ideal para reclamar la desaparición de la literatura seria y la imposición de la de entretenimiento, que no plantee problemas éticos ni estéticos y que, como el mundo entero a través del NODO, está al alcance de todos los españoles, tan poco lectores ellos. (…) Literatura que no cuestione el mundo ni la sociedad”. Lo peor de Pérez Reverte es, en cualquier caso, su prepotencia extrema: parece como si creyera que por vender más libros y ser más conocido es mejor escritor que otros. Y más bien es todo lo contrario. “La mayoría nunca tiene la razón”, dijo Ibsen.
reverte, de juerga flamenca
10) FERNANDO SAVATER. “¡Qué lejanos aquellos tiempos en los que los filósofos no tenían que cuidarse de los terroristas porque ellos eran los terroristas!” exclama un ex alumno de Savater en la revista universitaria Generación XXI. A mí no me gusta hacer leña del árbol caído y Savater está no sólo caído, sino cortado en leña, astillado en mondadientes y ardiendo en la chimenea más negra de Prisa. Pero, lo siento mucho, es que este sujeto me resulta tan sumamente antipático y agusanado en su sumisión al Sistema que, venga, vamos a hacer llover sobre mojado y que Viñó nos repita lo que siempre hemos pensado sobre él. En primer lugar, recuerda que Savater no es un filósofo, sino un profe de Filosofía y un articulista mediocre, autor de pobres ensayos y malísimas novelas. “No ha tenido el menor escrúpulo en subirse al carro del lamentable espectáculo del terrorismo/antiterrorismo”, afirma Viñó, y suma y sigue: “Que los bufones estén pasando por héroes es otra prueba de la inversión de valores e esta sociedad”. Savater es como un madelman: “tiene la misma cara en un cóctel que en un funeral”. Y es que, “como por méritos intelectuales le resultaba imposible, Prisa ha querido hacer de Savater una clonación de Sartre por el número de manifestaciones a las que asiste, ya que ni siquiera por feo se le puede comparar”. Estuve buscando por en el libro de Viñó alguna cita que demuestre el bajo nivel de este pensador de pacotilla, pero todas eran demasiado aburridas (y no, por el amor de Dios, no tengo libros del barbas invertido en casa) así que me quedo con sus frivolones latiguillos, que escupe una y otra vez por su repugnante bocaza cuando se deja caer por la caja burra (más a menudo de lo que el televidente sensible quisiera): “Me pareció graciosísimo”, “Qué divertido”, “A mí no me gusta nada, lo odio”, “Yo me reí muchísimo”. Estas cuatro frases-comodín lo mismo le valen a Savater para soltar en un entierro de una víctima de ETA, que en una manifestación de Basta Ya, que en una tertulia de la tele. Prueba definitiva de que para triunfar en el mundo de las letras castellanas, lo importante no es ser guapo, sino listo.
ay,no gana uno para fiestas

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Febrero 9, 2007

ONIRONAUTAS

El sueño era en color, ya sabes; él caminó hacia mi habitación, recto, a través de la pared, como si fuera humo o algo así, y me miró fijamente“.
Nancy, uno de los personajes de “Pesadilla en Elm Street”.

Hace unas semanas, tras una mesa redonda sobre blogs en Logroño, el dibujante y popólogo Mauro Entrialgo me habló de los sueños lúcidos: “Son aquellos en los que te das cuenta de que estás soñando”. No conocía este tipo de sueño, entre otras cosas porque nunca he tenido uno y creía que sólo pasaban en las pinículas de Freddy o de Amenábar, o en la cabecita del charlatanes como Jodorowsky. Pero he investigado un poco y parece que no sólo se producen, sino que, con práctica y voluntad, uno puede llegar a controlar el devenir de sus viajes oníricos. Lo más difícil es pasar el test de realidad, o sea, darte cuenta de que estás soñando: hay que hacer cosas como pellizcarse y notar que no duele o saltar y planear. Una vez que uno sabe que sueña, todo es posible: viajar en el tiempo, volar, follar con mujeres de tres coños, dos culos y diez tetas… Es interesante, pero no deja de constituir, como las drogas y otros escapismos, un “pan para hoy y hambre para mañana” espiritual. Estos sueños no te llevan hacia la Verdad ni hacia la iluminación. Son simples pasatiempos (muy divertidos, sí, pero nada más) y por eso ocupan un lugar secundario en el Dildódromo.

Aquellos que tienen la habilidad natural o adquirida de cobrar consciencia mientras sueñan dormidos se llaman onironautas.

Leo esto en la Wikipedia: “Los onironautas describen regularmente sus sueños como excitantes, fantásticos, llenos de color (se observan los colores mejor que en la misma realidad). Además, incluso han informado de sueños lúcidos que han tenido lugar en una especie de hiperrealidad, una realidad que se siente más real que el estado cotidiano de vigilia. En estos sueños todos los elementos del sueño están amplificados, por lo que a menudo comparan sus sueños con experiencias espirituales”. Esta comparación se me antoja odiosa y más falsa que un euro de madera: en una disciplina espiritual seria, esas sensaciones ilusorias siempre se tratan con sumo desprecio. En budismo zen, se llaman “makyo” a los fenómenos -visiones, alucinaciones, fantasías, revelaciones- que el practicante de Zen puede experimentar en cierta etapa de su práctica. “Ma” significa “diablo” y “kyo” sería el “mundo objetivo”. De modo que “makyo” son los fenómenos inquietantes o diabólicos que aparecen durante el zazen. Estos fenómenos no son en sí malos. Solamente se vuelven un problema serio en la práctica si se desconoce su verdadera naturaleza y se deja uno envolver por ellos. Hay que dejar pasar todo, incluso las alucinaciones más brillantes y placenteras, sin apegarse a ellas.

Sin embargo, hay un onironauta que me ha llamado especialmente la atención. Se trata de Francis Gutiérrez, un señor que dice poder inducir sueños lúcidos a través de un programa llamado Flashazo:

“El funcionamiento es bien simple: El programa cada cierto tiempo produce un destello fortísimo en la pantalla del ordenador, que se ve intensificado si la habitación donde está el ordenador se encuentra completamente a oscuras. El programa debe dejarse en funcionamiento CON EL MONITOR ENCENDIDO durante la noche, mientras el usuario duerme”.
A mí me suena a disparate poltergeistico y me recuerda a un cacharro llamado “megabrain” que un sueco loco me descubrió hace años o a la devastadora secta cienciológica y sus sacacuartos tecnológicos. A mi modesto entender, todo lo que sea llegar al espíritu a través de máquinas es una pérdida de tiempo y dinero. Pero si hay entre el público algún aspirante a cyberonironauta, puede practicar con el método Flashazo pinchando aquí y siguiendo las instrucciones correspondientes.
es un mundo extraño...

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Febrero 5, 2007

ENTREVISTA A BENITO MORENO

Sois muchos los que, vía e-mail o in person, me habéis pedido entrevistas a malditos/heterodoxos, en la línea de las que hice en su día a Kiki D’Akí, Rodrigo García o Jorge Martínez para papeles como el desaparecido periódico universitario “El Planeta” o el malogrado prozine bizarro “Mondo Brutto”. Yo soy el primero que, como buen fan, disfruta haciendo esas interviús, pero la verdad es que cada vez quedan menos personajes interesantes con los que merezca la pena hablar y que no estén ya quemados. Y no me gusta hablar por hablar, entrevistar por entrevistar y escribir por escribir (cosa que ya hago para poder “mover el bigote”, que diría Carpanta). Pero hace un mes, tuve el privilegio y el placer de “interrogar” al cantautor sevillano Benito Moreno, uno de los escasos artistas interesantes que habitan en el subsuelo, de espaldas al Sistema, a la sopa boba y a las modas. El resultado podéis leerlo ya en la última actualización de la imprescindible web zurdesca Línea de Sombra.
Por cuestiones conceptuales y maqueteras (y porque, como ya he comentado en el Cancionero Onírico, fue El Zurdo quien me descubrió a Moreno), LDS es una web más adecuada que esta para volcar la entrevista a Moreno, pero no puedo resistirme a postear aquí una selección de las cinco preguntas y respuestas más dildodrómicas:

Una de sus canciones más logradas es, a mi juicio, “Sueño de sombras”. ¿Conserva ese miedo a Morfeo o lo ha superado con la edad?
El sueño fue mi pesadilla desde niño, le temía. Era una actividad, casi un trabajo. La pesadilla que se muerde la cola. El muro blando del jardín blanco…
Hace ya algún tiempo que con la noche, el sueño, el insomnio y el transistor me llevo bien.

También está ahí el miedo a la muerte. ¿Considera el tema superado o le sigue atormentando en las noches oscuras del alma?
La Muerte es un motivo importante y bien tratado por Brassens, que me marcó mucho.

Aunque ya no es un tema mayor en mi trabajo…

No me da miedo verte

Decide tú la hora

Y si quieres, ahora

Cuando tú digas, Muerte

De todos sus elepés, mi favorito es “Mis sombras completas”. ¿Me puede hablar un poco de la gestación y el parto de este álbum?

“Mis sombras Completas” es el relato de la madrugada del Viernes Santo sevillano y su desarrollo musical desde que se oyen los pasos racheados de los primeros costaleros llevando las imágenes más antiguas y ordenadas del centro, en silencio, acompañadas si acaso por el trío de viento famoso, hasta acabar en los alejados barrios populares, al alba, con las músicas polifónicas y rítmicas que hacen bailar las vírgenes, rodeadas de una bulla festera y agradecida. Acaba con “La Voz” que corresponde con la Resurrección. La voz como la vida y el silencio, la muerte…, y otras canciones.

Dios aparece a veces en sus canciones. ¿Es usted religioso?
Decía Buñuel que era ateo por la gracia de Dios
Tengo con la religión y con Dios una relación más estética y poética que de fe. Aunque confieso que “Bebiendo Sombras” sea una oración del hombre en su soledad rezándole a Dios, el hecho de utilizarla para canción… ( ? ) No sé qué pensaría un teólogo.

Algunos de sus textos cantan al alcohol. ¿Usaba vd. esta u otras drogas en su proceso creativo?
El acohol estuvo a mi lado

mientras fue mi aliado.

Cuando cambió de parecer

lo hice desaparecer.

Le debo muchos favores, largas horas de intensa creación. Me ayudó a manejar los sueños. Me dio paz ante el fracaso y cierta indiferencia si amenazaba el éxito.

Lee la entrevista entera aquí.
los tiempos no están para hostias

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Febrero 1, 2007

EXILIO EN LA ESCALERA VIEJA

Hoy me desperté contento. En la recta final de la mañana, poco antes de volver a la realidad, soñé que subía por una oscura, destartalada y polvorienta escalera, feliz, pensando en que, al llegar al último piso del viejo caserón, podría escuchar varias canciones del disco “Exile on main street” de los Rolling Stones. Este grupo no es santo de mi devoción, es más, ahora me parecen un puñado de teleñecos viejos. Pero, Dios mío, cómo me gusta ese disco. En el sueño alcanzaba un clímax simplemente recordando las melodías en mi mente: no llegaba a poner el disco. En mi cabeza, sonaban entremezcladas canciones como “Rip this joint”, “Torn & Frayed” o “All down the line”. Pero había dos que brillaban con luz propia en mi cerebro e iluminaban la vieja escalera de madera apolillada: “Shine a light” y “Sweet Virginia”.
De “Shine a light” sonaba el fragmento final:
“Angels beating all their wings in time
With smiles on their faces
And a gleam right in their eyes
Thought I heard one sigh for you
Come on up, come on up, now
Come on up, now

May the good lord shine a light on you
Make every song you sing your favourite tune
May the good lord shine a light on you
Warm like the evening sun”

Mientras que “Sweet Virginia” sonaba enterita, en todo su decadente esplendor:
“Wading through the waste stormy winter
And theres not a friend to help you through
Trying to stop the waves behind your eyeballs
Drop your reds drop your greens and blues

Thank you for your wine, california
Thank you for your sweet and bitter fruits
Yes, Ive got the desert in my toenail
And hid the speed inside my shoe

But come on come on down sweet virginia
Come on honey child I beg of you

Come on come on down you got it in you
Got to scrape that shit right off your shoes”

Cuando desperté, me duché rápidamente, pero las canciones seguían pegadas a mis neuronas y tuve que pinchar por enésima vez mi vinilo de “Exile on main street”. Esos sonidos me parecieron más hermosos que nunca y entonces recordé una frase que leí en cierto libro de sueños cuyo título he olvidado: “Soñarse escuchando una música hermosa insinúa que pronto llegarán los éxitos esperados”. A ver si es verdad…
el disco de mis sueños

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