LA LEYENDA DEL SUEÑO
“La leyenda del tiempo“ es una de las mejores canciones jamás cantadas por Camarón (1950-1992). Está incluida en el disco del mismo nombre, grabado en 1979; fue un album tan mítico (por romper barreras entre géneros a golpes de inspiración y locura) como controvertido (por ensuciar la tradición del flamenco puro con lamparones rockeros). El propio Camarón reconocería, diez años después de su publicación, que en aquel disco había pisado un territorio muy delicado: “Hay que tener cuidado con lo que se hace, no salirse fuera de los límites del flamenco, que los tiene”, afirmó en una de sus poquísimas entrevistas: era un ser tan escurridizo como los auténticos camarones del mar.

“La leyenda del tiempo”, la canción, fue construida sobre un poema de Lorca, que Ricardo Pachón transformó en bulería (eliminando para ello varias estrofas) y José Monge, midas del flamenco, en oro puro… como todo lo que tocaba con su voz sagrada.
La letra de la canción profundiza en temas tan dildodrómicos como el sueño o el paso del tiempo, dos cuestiones que convirtieron a Lorca en uno de los creadores favoritos de Friedrich Georg , escritor y poeta alemán obsesionado con la esencia cíclica de la existencia. No sé si el buen Friedrich escuchó alguna vez a Camarón (los Jünger nunca fueron muy musicales) pero, sin duda, habría alucinado con su voz salvaje, que rompe la barrera del tiempo y forma parte de los poderes de la naturaleza. El grito de Camarón pertenece al mundo de lo biológico, de lo somático, de la sangre y se encuentra fuera del submundo moderno, tan plano, frío y autocastrado como los hombres que lo habitan. Camarón habría fascinado a Friedrich George (y me fascina a mi) porque fue, sobe todo, un hombre orgánico, profundamente unido al cosmos y a los ritmos cósmicos. Tal vez aquí, y en ningún otro lugar, esté el secreto de su inimitable voz, de sus brutales interpretaciones. Sólo él pudo transformar en sonido este texto magistral:
“Él soñaba sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
El tiempo va sobre el sueño
Hundido hasta los cabellos
Ayer y mañana comen
Oscuras flores de duelo
El soñaba sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
Sobre la misma columna
Abrazados sueño y tiempo
Cruza el gemido del niño
La lengua rota del viejo
El soñaba sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
Y si el sueño finge muros
En la llanura del tiempo
El tiempo le hace creer
Que nace en aquel momento
El soñaba sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño
El soñaba sobre el tiempo
Flotando como un velero
Nadie puede abrir semillas
En el corazón del sueño”.
Nota: las estrofas del poema original de Lorca suprimidas en esta adaptación son:
“¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!”
La versión completa del texto puede encontrarse en la obra de teatro “Así que pasen cinco años” (Ediciones Cátedra, 1995).
