MUNDO PRISIÓN

February 26, 2008

“El gran problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”.
Paul Valéry

retrato de una hipoteca
Año 2030, aproximadamente. Tras la Gran Guerra, las grandes corporaciones se han adueñado del mundo. Ahora sólo hay un puñado de cárceles-empresa, donde se explota a lo que queda de población en trabajos completamente inútiles. Yo estoy en la prisión de una multinacional judía, que se alza en lo que antes de la Gran Guerra llamaban “Nueva York”. Me paso todo el día pulsando las odiosas teclas de una máquina infernal, junto a otros muchos homúnculos. Nunca dormimos: el sueño ha sido abolido, gracias a una pequeña manipulación genética. Una vez a la semana, más o menos, nos sueltan a un gran patio de cemento gris, donde podemos escuchar música. Una música que suena en el interior de nuestro cerebro, gracias a una entrada que tenemos en el dedo índice, en la que introducimos un aparato que nos dan al salir al recreo. Luego hay que devolverlo, porque no nos permiten poseer nada. La canción que toca hoy es “A day in the life” de los Beatles. Tengo 56 años y recuerdo cuando escuchaba esta canción en mi adolescencia. Cuando creía ser libre. Pero, en realidad, siempre he vivido en una cárcel, incluso cuando iba al colegio, cuando cogía el walkman y, bajando las escaleras, escuchaba esa misma frase que ahora llena mi cabeza. ¿La única diferencia? Antes entraba desde los auriculares hacia dentro, pero ahora brota de mi cerebro hacia fuera: “I’d love to turn you on…” El éxtasis musical que me produce la canción es indescriptible, derramo lágrimas de felicidad y ya nada importa: ni el trabajo, ni el encierro, ni siquiera que la esperanza de vida ronde los 200 años. 200 años de esclavitud… no me importaría, si pudiera seguir escuchando este sonido… De pronto, de forma instintiva, doy con la solución: si el dedo tiene el chip y la carga con la canción, debería comerme el dedo. Así que, sin pensarlo más, me lo muerdo con fuerza, lo arranco y lo trago. Los guardias se abalanzan sobre mí, me apalean, me meten los dedos en la boca: quieren que expulse el dedo, pero ya es demasiado tarde: noto como baja por mi garganta. Los perros me agarran y, tras darme una buena paliza, me encierran en la celda de castigo. Está oscuro y duele. Pero el dedo se deshace en mi estómago, entra en mi torrente sanguíneo… y, como un chorro de ácido lisérgico, el sonido de “A day in the life” llena de imágenes deliciosas mi cerebro. Puedo tocar las palabras que gotean de mi mente: “Found my way upstairs and had a smoke, somebody spoke and I went into a dream…” Y, entonces, por primera vez en veinte años, me quedo dormido y sueño… En el sueño soy más joven, vivo en lo que antes de la Gran Guerra llamaban “Madrid” y tengo una especie de diario electrónico en el que vomito mis sueños.

SOMBRAS SIN DUDA

February 22, 2008

hacia la luz
El camino está libre. Volvamos al mundo. Línea de Sombra ataca de nuevo.

SÍGUEME

February 14, 2008

Canción compuesta e interpretada por Vainica Doble.
...a traves del desierto...
“Sígueme por el camino
difícil y tortuoso
que marca mi destino
mmmmm

Vente por el laberinto
intrincado y misterioso
donde nos lleve el instinto

A través de las nieves en los crudos inviernos
a través del infierno

Juntos vamos a hacer de la desdicha suerte
y juntos estaremos hasta la muerte
y juntos estaremos… hasta la muerte.

Sígueme por ventisqueros
por quebradas y glaciares
por peligrosos senderos

A través de los mares
procelosos y fieros
de mis muchos pesares

A través de paisajes calcinados y yertos
a través del desierto

Juntos vamos a hacer de la desdicha suerte
y juntos estaremos hasta la muerte
y juntos estaremos… hasta la muerte”.
...hasta la muerte.

EL PUEBLO DE LOS MALDITOS por Pablo Maronda

February 10, 2008

Recién llegado de su descenso a los infiernos, el músico y novelista valenciano Pablo Maronda me envía una nueva colaboración onírica que, sin duda, es mi favorita de todas las que ha soñado hasta la fecha. Un auténtico y terrorífico trip bizarro que nos sumerge en el corazón de las tinieblas rurales. Pasen y tiemblen:

Viajo con mi amigo Paco (músico y alcohólico, as myself) en un Renault 12 por una carretera de pueblo tortuosa, oscura y rodeada de piedras y árboles quemados. Las luces van de puta pena y el trazado del camino nos hace dar violentísimos bandazos de un lado a otro, haciendo saltar chispas de los retrovisores, los bajos, y machacando hasta el límite la suspensión del vehículo, y provocando que se desprendan algunos elementos: un cacho de parachoques, una porción del capó… Las manos me sangran de aferrar el volante, que a veces pierde la rigidez y se convierte en un pedazo de goma flácido e inútil. El camino es tan exageradamente tenebroso, que parece un decorado de Estudio 1, hecho a base de restos de atrezzo de decorados de bosques de adaptaciones de historietas de terror neorromántico. Pero al mismo tiempo parece un rodillo repetitivo: el mismo esqueleto de árbol vuelve a amenazarnos, alargando sus brazos de anoréxica sobre el parabrisas, las mismas toperas asoman entre las rocas dejando ver unos seres animatrónicos que roen nueces sin llegar a abrirlas ni a comérselas jamás, etc.
el arbol anorexico
De repente, la carretera desaparece y entramos en un tramo asfaltado y liso que lleva directo a un pueblo. Desde lejos parece un belén gigante, con todas las luces encendidas y parpadeando sincronizadas, chisporroteantes. Cuando llegamos a la plaza mayor, todo el mundo se nos queda mirando, como si fuésemos astronautas o seres de otro tiempo. El coche humea y sangra fluídos mecánicos, herido como un toro picassiano. Al bajar del automóvil apenas reconocemos en el montón de chatarra, el R-12 en el que viajábamos hacía unos instantes.
Entramos al bar del pueblo (Paco insiste en que hemos quedado allí con alguien para que le pase algo que no llega a mencionar claramente, leiv motiv del tortuoso viaje), al que se accede por una interminable escalera empinada, y llegamos a un lugar que recuerda a los baretos de las películas de cuando el cine español era bueno: cabezas de animales por las paredes, una televisión en blanco y negro helado emitiendo unas varietés crepusculares, una señora mayor pelando un conejo sentada junto a la estufa de leña… Sin embargo es todo mera apariencia. Observando bien la situación percibo que algo anómalo flota en el ambiente. Por ejemplo: los viejos juegan partidas de Ouija, moviendo el vaso por turnos, como si se tratase de una partida de cartas o dominó, y pronunciando entre medias palabras de la jerga del jugador de ambos: arrastro, mus, cierro, etc. Cuando me paro a mirarles levantan la mirada del tablero y compruebo que no tienen ojos. Es más. El humo del tabaco les sale por las cuencas vacías, como si fueran branquias faciales. En ese momento un escalofrío me recorre el cuerpo y salgo disparado hacia la barra, donde mi amigo espera tomando un poleo, alarmantemente tranquilo.
-Paco, vámonos de aquí, por favor-.
-Espera, me tienen que dar los másters. Hemos venido a por los másters-, dice sin siquiera volverse.
A pocos metros de los dos, la anciana que pelaba un conejo musita algo. Parece que le está hablando al animal mientras lo pela. Horrorizado y tras observarla con más detenimiento, descubro que en realidad está pelando un feto humano, quitándole las sucesivas capas de piel, para extraerle los órganos con el mango de un cuchillo inmenso.
-Paco, vámonos YA-, grito a mi amigo. Él se gira y me pone una mano en el hombro: de sus ojos vacíos penden sendos hilillos con dos bolsitas de manzanilla ensangrentada.

nomed deeps

SUEÑOS EN TELEVISIÓN

February 1, 2008

Canción escrita e interpretada por Santiago Auserón.
....................
“Un incendio ilumina mi habitación
con una suave ondulación,
oh querida.
En la pantalla está subiendo la emoción,
perfecta coordinación,
ohohohoh!.
Tal vez debiéramos permanecer
algo más fríos
frente a la televisión;
porque temo que del otro lado
nos pueden ver.
El programa de hoy
es para gente como tú y como yo.
No deben saber quien soy,
alguien filmó mis sueños en la televisión.
El programa de hoy
es para gente como tú y como yo.
No deben saber quien soy,
alguien filmó mis sueños en la televisión.
Y ahora quiero más información,
sin comentarios,
sobre la especie de magnetismo especial
que tiene un cuerpo
que yo no puedo tocar;
o la tormenta al caer
en un océano de rostros;
sobre el clima del espacio sideral,
o un temblor en la Torre de Babel,
o el zumbido del insecto de oro
que sale de noche…
El programa de hoy
es para gente como tú y como yo.
No deben saber quien soy,
alguien filmó mis sueños en la televisión”.