LA MUERTE DE HOFMANN

April 30, 2008

“Como suspendido en un sueño, con los ojos cerrados porque la luz del sol me parecía demasiado deslumbrante, experimenté un flujo ininterrumpido de imágenes fantásticas, formas maravillosas con juegos caleidoscópicos de colores extraordinariamente intensos”.
Albert Hofmann (Basilea, 11 de enero de 1906 - 29 de abril de 2008).
el cuerpo, los dioses y el alma
Dying (Alex Grey, 1998).

ZZZZZZZZZZZZZZZZ

April 29, 2008

“El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona”.
Friedrich Hölderlin
los hermanastros oniricos
Sleep and his half-brother Death (John William Waterhouse, 1874).

HOUSE OF DREAMS por El Zurdo

April 26, 2008

Será por los dolores en la cadera que llevo sufriendo desde comienzos de año, y por las medicinas y la rehabilitación que he seguido a cuenta de ello, pero mi identificación con Gregory House (hasta ahora meramente intelectual) ha empezado a adquirir también dimensiones físicas.
Por otra parte, aunque incidiendo sobre el mismo asunto, me ha llamado la atención cómo gentes que inicialmente parecían entusiasmadas por las cojiandanzas del buen doctor (el anfitrión de este oniródromo -que lo descubrió en packs de dvd, muchos meses después de su debut en Cuatro, y que se tragaba los episodios como Vicodinas- o mi osita -ella fue quien, con su fascinación por el anómalo galeno, me hizo adicto a mí también- hoy lo den de lado por considerar que se repite como el ajo y que ya sólo es una caricatura de sí mismo). Ignoro si el zenmeister (otro fan -lo llegó a definir como “el Nietzsche televisivo” y parecía seguirlo con mucha atención así como a la directora Cuddy, su fémina favorita de la serie-) también le ha vuelto la espalda. Yo, por el contrario, sigo cada día más colgado (aunque reconozco no ver por enésima vez los episodios repes -salvo los dirigidos por JJ Campanella-: sí tengo, de todas formas, ganas de chutarme uno de estos meses la primera temporada en v.o. a través del pack dildesco, más que nada por escuchar las voces y disfrutar de la House Experience en toda su plenitud).
armado y peligroso
Todo esto viene a cuento del sueño que tuve a mediados de marzo. ¿Escenario?: El Viso (o zona ad hoc -concretamente, una clínica privada muy parecida a aquella en la que estuvo internada mi madre allá por el 66-). La sensación (un algo ambiguo e indolente que nos calaba hasta los huesos del alma) de formar parte de una novela de Drieu La Rochelle (sólo hacía una semana que había acabado mi relectura de GILLES). ¿La acción?: en un sótano, como visto en blanco y negro y como rodado por Fassbinder dentro de su cine de la crueldad, el ataque de Valerie Solanas a Gregory House (haciéndome pensar, en la ulterior rumia de duermevela, que el episodio del balaseo de House por el viudo de una paciente -el episodio más antipático a mi gusto, porque, en él, el establishment reprocha a nuestro hombre las aristas de su identidad y trata de afeitarlo de cuerna y llevarlo por las sendas del pensiero debole y la corrección política: el trip alucinatorio de House me recordó mucho a mi segundo trabajo de ayahuasca, con la diferencia de que yo salí de ello reforzado en mi condición anómala, victorioso de los retrovirus policíacos del pensamiento, sin la menor duda sobre el acierto de mi decisión- estaba en parte inspirado en el atentado a Warhol que supuso la castración moral de éste y su degeneración en mera máquina de hacer dinero abandonando todo perfil subversivo). La alusión ambiental a Fassbinder habrá de relacionarse con mi reciente inmersión en su filmografía y con su aura de sujeto inasequible a toda corrección y reinserción en el rebaño (como, a mis ojos, ha de ser House para que me siga interesando como personaje).
doctor cataplasma
En el sueño, yo era House, sentía dolores en la cadera y en el muslo y (en vez de tiroteado) era apuñalado en el costado y me quedaba por un momento posando ante la nada como un cruce entre un Cristo espetonado en la cruz y la famosa foto de AW enseñando sus escaras (aquí también ha podido influir el shock que me produjo ver la citada foto ilustrando la glosa que un blogger hacía de mi canción UNA CICATRIZ -la cual jamás me habría sido inspirada por una foto semejante, que más bien me ha dado siempre un indecible asco, grima y yuyu-). Después salía del sótano, paseaba en bata de paciente bajo una noche heladora por el jardincito de la clínica en tanto la persona que me había agredido hablaba en mi cabeza en plan Pepito Grillo justo como lo hacía el shaman brasileño de la coleta en mi prueba ayahuasquera. Finalmente, muerto de frío, golpeaba una puerta mientras gritaba “HOUSE NO ES WARHOL, HASTA AHI PODIAMOS LLEGAR, Y ME CAGO EN EL DALAI LAMA Y EN LA INDEPENDENCIA KOSOVAR” y me despertaba.
El exabrupto final en pareado se explica por sí mismo para cualquiera que me haya leído y conozca mis simpatías geopolíticas prochinas y proserbias y mi interés por las filosofías extremoorientales desde la defensa soberanista de identidades primigenias (la admiración de Kurtz hacia sus enemigos que estalla como revelación adamantina en medio de su frente), nunca como quinta columna prooccidental y apología del buen rollito.
jaus y familia

LA NIÑA Y LA BOLA

April 20, 2008

“El problema de las discotecas es que nadie escucha a nadie”
Marta Zanardi, estudiante veinteañera

Doy vueltas lentamente, acurrucado en el interior de una bola de espejos desde la que domino la gigantesca pista vacía de una discoteca. A un volumen ensordecedor, suena la canción “Falling in love again” de Marvin Gaye. Aquí, hecho un ovillo de carne, girando lentamente, me encuentro bien: las paredes interiores de la bola son suaves, cálidas, viscosas y acogedoras como un útero. De pronto, entra en la pista una niña de unos diez años, vestida de primera comunión, que lleva en la mano una caja de Confecciones Cosán, igual a las que yo usaba de pequeño para guardar tebeos de superhéroes. Se sienta bajo la bola, así que puedo ver bien lo que hace: saca de la caja varios álbumes, coge uno, lo abre y empieza a arrancarle cromos en los que salen primeros planos de mi cara.
the lovely mirrorball reflected back them all

EL DESCANSO DEL GUERRERO

April 14, 2008

la copa de porcino
“Pleased as punch”, ilustración de Jim Woodring.

AFRAID

April 10, 2008

Canción escrita e interpretada por Nico.
hermosa y solitaria
“Cease to know or to tell
Or to see or to be your own
Cease to know or to tell
Or to see or to be your own

Have someone else’s will as your own
Have someone else’s will as your own

You are beautiful and you are alone
You are beautiful and you are alone

Often the adolescent plague
Reward your grace
Often the adolescent plague
Reward your grace

Confuse your hunger capture the fake
Confuse your hunger capture the fake

Banish the faceless reward your grace
Banish the faceless reward your grace”

ATENTADO por Pablo Maronda

April 7, 2008

Es de noche y camino por avenidas céntricas de mi ciudad, rodeado de un montón de gente. Mis hermanas vienen conmigo. No puedo precisar la hora, pero por la oscuridad y el flujo humano, da la sensación de que son las siete de la tarde de un día cualquiera de invierno. Sin embargo, todos vamos desabrigados y parece que es mucho más tarde. Nadie habla. Como refugiados o huídos, todos murmuran en voz baja, atemorizados por la presencia invisible de una catástrofe indeterminada.
-¿A dónde vamos?-, pregunto a mi hermana pequeña.
-A Galerías Preciados. Hay que identificar a los papás-.
-¿Qué?-, pregunto.
-Ha habido un atentado-.
horror en las galerias
No pregunto más y sigo andando. Empiezo a tener un poco de frío en los hombros. Dos ambulancias aparcadas emiten luces como pequeñas discomóviles, apostadas en una bocacalle. Las dejamos de lado y pasamos por un escaparate que llama mi atención. Intento acercarme a verlo (parecen juguetes antiguos, personajes de una serie de scifi que no logro identificar) pero la gente hace un cordón contínuo alrededor del cristal, y me resulta imposible.
-Date prisa-, me riñe mi hermana mayor, mientras tira de mi camiseta con fuerza.
Cuando llegamos a los grandes almacenes, las luces están apagadas. Dentro la iluminación es muy rudimentaria. Hay vehículos aparcados entre los estantes de ropa de oportunidades, colas interminables de personas que intentan coger los ascensores, y un caos generalizado difícil de explicar. Sin embargo reina un silencio inexplicable, interrumpido de vez en cuando por alguna tos, o el sonido de los zapatos contra el suelo recién encerado.
Nos conseguimos colar en una escalera mecánica y ascendemos con el tumulto silencioso. El hilo musical emite una extraña mezcla de cacofonías, ruidismo conceptual y notas tocadas al azar; como un soundtrack pesadillesco de John Cage.
Una voz radiofónica resuena a través de los altavoces de megafonía: -Familiares muertos en la última planta-. Y la gente sigue callada, como borregos en un camión, apelotonados en la escalera mecánica que asciende hacia el infinito.
escalera mecanica al infierno
Llevamos un buen rato sin parar en ningún piso y empiezo a preocuparme.
-Qué raro. Esto no lleva a ningún sitio-.
El pasaje de la escalera empieza a mirarme con extrañeza, como si hubiese dicho algo fuera de lugar. Aunque juraría que lo había dicho en voz baja, resulta curioso que prácticamente la totalidad del pasaje, que se pierde en el horizonte de la vista hacia arriba y hacia abajo, esté girado hacia donde estoy yo, mirándome con una inexpresividad que inquieta.
De repente las escaleras frenan en seco y la luz se apaga. Sólo se escucha el hilo musical, de fondo, que esta vez parece un collage hecho de pasajes de música clásica editados y pegados un poco ad lib, que suele decirse.
La gente empieza a moverse y a empujar, y no tengo otro remedio que subir a pie el camino restante hacia la salida de la escalera. Al cabo de un raro andando a oscuras, desembocamos en una planta iluminada por unos tubos de plástico terriblemente retro, que emergen del techo. Me recuerdan al planeta Krypton de la primera película de Superman (la de Cristopher Reeve) y a la cafetería del Corte Inglés de Pintor Sorolla: un ejercicio de recreación que toma lo peor de los lugares comunes del mal gusto que he visitado durante mi infancia en los años ochenta.
superplaneta
Cuando bajo la vista del techo descubro que estamos en una especie de fiesta de fin de año obsoleta y enrarecida.
Guirnaldas de colores, tiras de papel dorado, globos plateados, azules y blancos, y la leyenda FELIZ 19?? penden del techo, mientras una versión robotizada de la Orquesta Topolino, se obceca en reproducir calypsos una y otra vez. Toda la gente es mucho mayor que yo, y de repente me siento como si tuviera diez años en vez de ventinueve.
Al ritmo de la música, cada vez más ralentizada y electrónica, los viejos empiezan a meterse mano de un modo tan explícito que da miedo. En poco menos de cinco minutos la fiesta se está convirtiendo en un gang bang masivo, tocado de arrugas, tembleques, canas y resuellos.
Intento buscar a mis hermanas entre la muchedumbre desnuda pero resulta imposible, así que decido escapar escaleras abajo, sumergido en un fundido a negro interminable, vertiginoso e incierto.

SUEÑO MEXICANO

April 2, 2008

“Chupando contigo cráneos de azúcar, lamiendo cráneos de azúcar a tu lado todos los deseos en un cuerpo de arcilla sueño despierto junto a un río mejicano. En Méjico corren las liebres pero también ladran los perros. Perros salvajes a nuestras espaldas y serpientes que estudian nuestros rasgos mientras suben turbias las aguas en el baile del deseo ondulado, la muerte también es un juego en la punta de la lengua, en el centro de la mano los cráneos de azúcar, los cráneos de sabor dulce y amargo mientras asciende el agua y ladran los perros, deseo y sombras en un río mejicano”.
(Texto escrito por Martxel Mariskal para una canción de Lisabö).
lamiendo craneos...