EL DESPERTAR
Wilflingen, 2 de junio de 1984
“El despertar suele ser poco alegre, como si una sombra cayera sobre un paisaje en el que hemos vivido con más intensidad y éramos más nosotros mismos. Entonces, la individualidad retrocedía, perdía importancia: en cualquier caso se la notaba menos. Ella disminuye, mientras que la atención crece como si leyéramos un libro apasionante.
Al despertar nos encontramos en un estado más débil, como en una casa que hemos habitado en el pasado. Luego nos afirmamos en ella mediante costumbres y deberes en los que antes se insistía con más fuerza, con más consciencia, como el lavado y la oración”.

Viñeta de Little Nemo in Slumberland (Winsor McCay, 1905-1927).
“El despertar desengaña también en las dimensiones históricas. Ejemplos de nuestro tiempo: el marxismo como idea y en la aplicación práctica. O el viejo sueño humano del volar, como trasfondo de ciudades bombardeadas: el inminente fracaso de las ciencias aplicadas por excelencia. El arte como grande, como única excepción. Él sobrevive a los pueblos y vuelve a traer dioses venerados en otro tiempo”.
Ernst Jünger

La resurrección de Lázaro (Juan de Flandes, 1514-18).
