EL PUENTE SUMERGIDO
“El buen caminante no deja huellas”.
Tao Te King
Voy andando de Ferrol a Pontedeume y, al llegar a Cabanas, veo que el puente que debo cruzar para entrar al pueblo está cubierto por el mar. Sin dudarlo, sigo mi camino y vestido me meto en el agua, que me cubre justo hasta el cuello, y disfruto del mar tibio, luchando un poco contra las suaves corrientes heladas que intentan sacarme del puente. A medio camino, pienso con fastidio que más tarde pasaré frío fuera, por la ropa mojada. Pero, al llegar al otro lado y salir del agua, me sorprende comprobar que estoy completamente seco. Miro hacia atrás y veo que el mar también se ha secado, dejando el puente al descubierto otra vez. Sobre la arena negruzca, barcas tumbadas, algas podridas, peces muertos, gaviotas chillonas y toda clase de desperdicios.

Fotografía: José M. Suárez.
