SUEÑOS ELÉCTRICOS

May 28, 2009

Un cyberpoema de Pablo Maronda.
pixelala otra vez
Secuencias computadas
inferidas en la carne virgen
Soñar con recuerdos inducidos
con borrones de residuos
que reconfortan en cierta manera
Viejos flashbacks analógicos
digitalizados
que pixelan,
que no parecen reales,
inferidos de una vaga atmósfera reconstruída
Como ver Casablanca en color

El recuerdo de un naranjo
abierto en la avenida de hierro
OBEDECE A LOS REFRESCOS COLOR ROSA FLUORESCENTE
pugnando como un muñón por raspar la luz
como un puño en la revolución sofocada por las unidades de limpieza
No es más que una veta
una mancha en el cerebro
un milímetro de cinta magnética

Las primeras huídas de la policía mental
los primeros hurtos de componentes de última generación, medicamentos ultrapotentes
y vehículos
en el viejo almacén estatal
NUNCA SE REPETIRÁN BAJO ORDEN ESTRICTA DEL COMISIONADO BLAUCKPUNT DOBLE OCHO
Los fogonazos de metano, en el borde del cauce seco
por donde circulan los aerotubos
en el límite legal de Ciudad Corporación
(No hay que dejarse morder por las ratas gigantes,
algunas del tamaño de un niño de ocho años)

Todas estas cosas
COMPRAR UNIDADES TELETRANSMISORAS PARA EL GARAJE DE LOS NIÑOS
no son más que tu programación
Crees que son únicas y guardan cierta autonomía
con respecto al sopor colectivo
Pero están preconfiguradas
aún en el detalle más nimio
los nenes y la caja

LA ÚLTIMA BARCA

May 25, 2009

Quedo para comer con unos antiguos compañeros de trabajo. Tras los postres, tomamos copas en varios bares, durante toda la tarde-noche. Al final, a las tantas de la madrugada, sólo quedamos un becario y yo borrachos en un tugurio de mala muerte. Como ya no nos queda dinero, ayudamos al dueño del bar a pintar unas barcas que guarda en la trastienda. Usamos colores que brillan en la oscuridad. Yo pinto de fuera hacia dentro y, por miedo a mancharme de azul fosforescente, me quedo atrapado en la última barca.

DÉJAME ENTRAR

Sinopsis: Oskar, un niño solitario y triste que vive en los suburbios de Estocolmo, tiene una curiosa afición: le gusta coleccionar recortes de prensa sobre asesinatos violentos. No tiene amigos y sus compañeros de clase se mofan de él y le maltratan. Una noche conoce a Eli, su nueva vecina, una misteriosa niña que nunca tiene frío, despide un olor extraño y suele ir acompañada de un hombre de aspecto siniestro. Oskar se siente fascinado por Eli y se hacen inseparables. Al mismo tiempo, una serie de crímenes y sucesos extraños hace sospechar a la policía local de la presencia de un asesino en serie. Nada más lejos de la realidad…

HABERLAS, HAYLAS…

May 3, 2009

“Ya Johannes Vierus, en su Daemonomania, había sostenido contra Bodin la tesis de que estas experiencias, pese a tener por base una influencia sobrenatural (el “demonio”), se producían en un estado de sueño o trance, y el cuerpo se quedaba inmóvil allí donde se encontraba cuando el sujeto creía ir físicamente al aquelarre. Görres recogió ciertos experimentos realizados a partir del siglo XIV por un benedictino (otros los repitieron luego, entre ellos el propio Gassendi) con personas que, tras haber llevado todos los preparativos rituales para ir al aquelarre, fueron atados a su cama y sometidos a observación. Generalmente caían en un sueño profundo, letárgico o cataléptico, hasta el punto de que ni quemaduras ni punzadas conseguían despertarlos. Un dato constante en las noticias que nos han llegado es que para ir al aquelarre es preciso, tras haberse untado y haber pronunciado determinadas fórmulas, dormirse”.
Julius Evola
brujaVAZQUEZ
Ilustración para una portada de Selecciones del Humor (Manuel Vázquez, 1958).