GARBANCITO

June 25, 2009

Vagabundeando por un descampado del Pozo del Tío Raimundo, me tropecé con una cartera escolar abandonada entre cristales rotos; en su interior, junto a lápices de colores, escuadras y tubos de ensayo de plástico, un cuaderno Rubio de apuntes en cuya portada alguien había garabateado, en menuda caligrafía infantil, “Experimentos” y, mas abajo, “Jonathan Martínez López”. Transcribo el único texto que, con la misma letra, estaba escrito en su interior:

Me llamo Jonathan y tengo 10 años y en esta libreta voy a apuntar mis experimentos científicos. Ahora estoy de vacaciones de verano y no tengo nada que hacer porque aprobé todas, pero no me aburro, ando por mi barrio y juego solo, porque no tengo amigos sin cole y mis padres trabajan todo el tiempo y sólo están de noche. Me gusta hacer experimentos con cosas que encuentro y ver la tele y jugar con la PSP. Ya me gustaría tener un hermanito para jugar, pero mis padres dicen que hay crisis y que casi no podemos comprar comida para nosotros. Así que juego solo y cojo cosas en el vertedero y me las llevo a casa. En esta libreta voy a apuntar mis experimentos científicos . Mi madre dice que tengo la habitación llena de mierda y que tire cosas, pero yo no quiero porque las necesito para los experimentos. Un día traje una rata muerta que encontré en un desagüe para resucitarla pero no lo conseguí y olía mal y me la tiraron y me zurraron. También me tiraron preservativos que cogí del vertedero y del váter del centro comercial. También los necesitaba para experimentos pero mi madre dijo que son una guarrada y me zurró y los tuve que tirar.
Hoy he cogido otro preservativo y lo he metido en un vaso de Nocilla y le he puesto la tapa. Lo escondí en la ejquina, debajo de la cama porque es un experimento secreto. Metí un garbanzo y un algodón mojado dentro del preservativo a ver qué pasaba. Yo quiero que crezca el garbanzo pero con cuerpo porque eso tiene que pasar porque había espermatozoides en el preservativo y son para hacer niños.
Hoy es el día siguiente por la mañana y he visto que el experimento está saliendo bien porque está creciendo mucho. A ver mañana.
Ya es mañana. El garbanzo creció tanto que ha roto el preservativo y es genial porque tiene ya unos ojitos cerrados y una boca. Como me enseñaron en clase de ciencias, tengo que seguir regándolo para que crezca más, así que le eché agua y leche y cocacola. Esto sale bien.
Al día después lo veo más grandote y pensé que sería mejor meterlo en un bote de cristal grandote que tengo que abulta más que mi cabeza, por si crecía más.
Seguí regándolo durante dos días más y el garbanzo siguió creciendo y le salieron dos bracitos y dos piernas.
Es el tercer día y me asusté por la noche porque oí un ruido mojado y miré y el garbanzo se movía y temblaba. Grité y mi madre casi me pilla mirando la botella, pero la escondí rápido en el armario detrás de la ropa colgada.
Al día siguiente vi que estaba aún más grande y me alegré y le eché saliva, agua, aceite, leche y más líquidos para que estuviera cómodo y creciera más como un niño.
Al día siguiente me volví a asustar porque, antes de bajar a jugar al descampao, lo miré y vi que el garbanzo abría los ojos y me miraba y parpadeaba. Grité y casi se me cae la botella al suelo, menos mal que estaba solo y nadie me oyó.
Ahora es otro día y el garbanzo es ya casi tan grande como el frasco y yo sigo regándolo con todo aunque he visto que tiene moho en la cabeza, así que quería echarle alcohol para limpiarlo pero como no había le eché vino y el garbanzo se puso rojo y empezó a dar vueltas y a parpadear mucho y a echar burbujas por la boca. Me reí viéndolo y luego me miraba y sonreía y noté que le gusto y me gusta y que somos amigos. Estoy contento porque este experimento está saliendo muy bien y pronto podré jugar afuera con mi él.
Hoy he tenido una pesadilla y alguien hablaba dentro de mi cabeza y pedía socorro y decía que se había caído. Fui al armario y abrí la puerta y ví que de tanto moverse y dar pataditas el garbanzo había volcado la botella y estaba secándose como una pasa y tenía una herida en la cabeza. Volví a meterlo llorando porque lo ví muy arrugado y le eché mucho pis hasta que se puso bien porque no había vino y leí en internet que el pis cura las pupas. Creí que se iba a morir porque tuve que hacerlo despacio en silencio para que mis padres no me oyeran.
Hoy es otro día y el garbanzo está bien otra vez pero más delgado. Me sigue hablando a veces dentro de mi cabeza y me dice que dentro de poco podrá salir de la botella para que juguemos. Ahora me pide comida de verdad y quería queso y se lo dí y quería pescado y le metí los peces de la pecera y se los comió todos vivos uno por uno mientras flotaban juntos en el líquido borroso. También le traje un ratón y una paloma muerta y otras cosas que había por la calle. Come de todo y eso está bien porque así no cuesta dinero como las mascotas. De beber ahora sólo quiere Red Bull y tengo que robarlo en el Alcampo porque mama no lo compra porque dice que es malo. Me ha dicho dentro de mi cabeza que le gusta comer mucha carne para crecer más y ser fuerte.
Hoy cacé un gato con el tirachinas y se lo llevé y lo corté en trozos y el garbanzo se lo comió todo con pelo. Los ojos también.
Es otro día ya y dentro de mi cabeza el garbancito me dice que ya quiere salir y comer de todo él solo, ya tiene dientes grandes y afilados y parece muy fuerte. Dice que lo lleve al descampao y tire la botella al suelo para que pueda salir de una vez y jugar conmigo. Ahora cojo la cartera y la botella y me voy al descampao a acabar el experimento. Estoy contento porque tendré un hermanito por fin y ya no jugaré solo.
garbancito duerme