A menudo sueño con casas en ruinas, con viejos edificios abandonados, devastados por el paso del tiempo y las inclemencias del espacio. Sueño que vivo en un mundo postapocalíptico, que soy el último superviviente de una gran catástrofe, que me encuentro mortalmente SOLO. En ese mundo fantasmal e irreal como la muerte misma, las construcciones destruidas son cadáveres exquisitos de sobrecogedora belleza. Proyecciones arquitectónicas de un paisaje interior, en las que el alma se ve reflejada como en un espejo-cuerpo que envejece, que se arruina, que camina hacia la atomización sin prisa ni pausa.

O, como dice el diccionario de símbolos sagrados de Cirlot: “En la casa, por su carácter de vivienda, se produce espontáneamente una fuerte identificación entre casa y cuerpo y pensamientos humanos (o vida humana), como han reconocido empíricamente los psicoanalistas. Ania Teillard explica este sentido diciendo cómo, en los sueños, nos servimos de la imagen de la casa para representar los estratos de la psique. La fachada significa el lado manifiesto del hombre, la personalidad, la máscara. Los distintos pisos conciernen al simbolismo de la verticalidad y del espacio. El techo y el piso superior corresponden, en la analogía, a la cabeza y el pensamiento, y a las funciones conscientes y directivas. Por el contrario, el sótano corresponde al inconsciente y los instintos (como en la ciudad, las alcantarillas). La cocina, como lugar donde se transforman los alimentos, puede significar el lugar o el momento de una transformación psíquica en cierto sentido alquímico. Los cuartos de relación exponen su propia función. La escalera es el medio de unión de los diversos planos psíquicos. Su significado fundamental depende de que se vea en sentido ascendente o descendente. Por otro lado, como decíamos, también hay una correspondencia de la casa con el cuerpo humano, especialmente en lo que concierne a las aberturas, como ya sabía Artemidoro de Daldi”.

Presento aquí, en la nueva sección dildodrómica “Galería terminal”, la primera exposición virtual de casas muertas. Una selección de las decenas y decenas de fotografías que tomé este verano en Galicia. En Galicia, y no en otro sitio, porque (especialmente el noroeste) es una región rica en cadáveres arquitectónicos, debido a la baja densidad de población y al estado de semiabandono de muchos pueblos y ciudades. Ciertas localidades de la costa noroeste son como pueblos fantasma y, en los largos paseos que he dado por ellas, me he sentido como en esos sueños llenos de escombros, en los que formo parte de una elite de un solo hombre: el último ser humano que camina sobre la faz de la tierra, contemplando melancólico las ruinas de su propia (y ya totalmente ajena) civilización.

PARA ENTRAR A MORIR

ESQUELETO DE UNA CELDA

…Y ALLÍ, EN SU PALACIO DE PIEDRA Y HIEDRA, FUERON FELICES Y COMIERON LOMBRICES

CASACANTILADO

AQUÍ VIVÍA YO (CUANDO ESTABA VIVO)

LOS VEGETALES DEVORAN MI CUERPO

ANTESALA DEL CAOS

QUELLA VILLA ACCANTO AL CIMITERIO

INTERIOR DE UN DESASTRE

LA CASA DEL PANTANO

VENTANA RASGADA

TODAS LAS LUCES SE ACABAN APAGANDO