Así como Weininger relacionó sexo y carácter en su inmortal y controvertido clásico, también es posible relacionar sueño y carácter, aunque para ello haya que echar mano no ya de filósofos malditos alemanes, sino de antiguos y sagrados textos del hinduismo. Dentro de estos escritos, existen cuatros colecciones esenciales de himnos, con sus partes poéticas y sus fórmulas ceremoniales. El cuarto de estos libros, llamado Atharva-Veda (que en sánscrito, viene a significar "conocimiento ígneo"), trata de lo que, para entendernos, podríamos llamar fórmulas mágicas y encantamientos. Estos libros eran manejados por la casta sacerdotal y estaban considerados obras de un solo autor: Vyasa, encarnación del dios Vishnú. Cabe recordar que los Arios miraban a la medicina y a los doctores con desprecio y que, por el contrario los Brhamins o sacerdotes eran la casta dominante (por ejemplo, podían tomar como esposa a la mujer de cualquier hombre de las otras castas con solo cogerla de la mano). Pero pasemos ya a leer la 68ª Pariçishta del Atharva Veda, donde se clasifica los sueños según distintos temperamentos.
"LAS PERSONAS DE TEMPERAMENTO BILIOSO, incluso si han nacido bajo el signo de la luna, son de naturaleza ardiente; en sueños, ven paisajes amarillos como el oro y, en estos paisajes, templos y multitudes que tienen el resplandor amarillo de la bilis, campos llenos de flores rojas de Khadira, una tierra árida y de agua pura, matorrales, lianas y árboles secos, un gran bosque en llamas. Ven también vestidos hechos jirones y cuerpos ensangrentados, (imágenes de) divinidades ardiendo o sufriendo otros daños, una luna roja, o bien respiran perfumes. Y, sobre todo, van engalanados, beben agua en abundancia, en los ríos y estanques, en la orilla de los bosques o en los chorros que brotan de una fuente. Como padecen calor y buscan el fresco, se bañan, beben, disputan y sienten dolor. Las mujeres se burlan de ellos, les agotan, los hostigan. Así pueden identificarse los biliosos, con ayuda de los sueños sintomáticos de su temperamento (I, 13, s.).
LAS PERSONAS DE NATURAL FLEMÁTICO están siempre hambrientas y alteradas. En sus sueños ven un delicioso bosquecillo de sándalos, Butea Frondosa en flor, bosques de lotos, ríos límpidos, de aguas claras, abundantes y frescas, cubiertos a veces de niebla, enormes masas de nieve, cuernos de la abundancia que vierten perlas y joyas, pericarpios y tallos de lotos. Ven jabalíes, pájaros, búfalos, gacelas y elefantes de tiro, así como cisnes que surcan una nube sembrada de estrellas. Además, a los rayos inciertos de la luna, que tiene la blancura de leche de vaca o del jazmín y el brillo de las aguas puras, ven formarse, en el cielo, blancos nenúfares en plena floración. Ven un cisne, el puro resplandor lunar, templos espléndidos y frutos exquisitos, montones de flores para las ofrendas, grandes edificios, brahmanes que pronuncian las palabras del sacrificio, leche cuajada, leche duce y ambrosía, mujeres ungidas de perfumes, bien vestidas y engalanadas, plantas azucaradas amarillas o blancas; todo esto, a menudo y en gran cantidad. Tales son los sueños que ven los hombres de naturaleza flemática (I, 29 s.).
En sueños, LOS HOMBRES DE TEMPERAMENTO SANGUÍNEO ven paisajes donde (las nubes) han sido barridas por el viento, montes, terrenos y bosques donde (soplan) los huracanes, muchas estrellas y planetas oscurecidos, el disco de la luna privado de sus rayos, la bóveda celeste cubierta de espesas nubes de diversos colores, que circulan en líneas continuas, bandadas de pájaros errantes, gacelas y pastores agitados. O bien las nubes, las montañas, los bosques y los bosquecillos se desplazan, chocan, corren o caen desde las alturas. Los hombres de temperamento sanguíneo ven esto en sueños (I, 44 s.)".

Un Brahmin venerando a Lord Ganesha, el Dios elefante.
Litografía de Madame Belnos, publicada en 1851.
(Cortesía de Phillips Antiques, Mumbai).