HABERLAS, HAYLAS…

May 3, 2009

“Ya Johannes Vierus, en su Daemonomania, había sostenido contra Bodin la tesis de que estas experiencias, pese a tener por base una influencia sobrenatural (el “demonio”), se producían en un estado de sueño o trance, y el cuerpo se quedaba inmóvil allí donde se encontraba cuando el sujeto creía ir físicamente al aquelarre. Görres recogió ciertos experimentos realizados a partir del siglo XIV por un benedictino (otros los repitieron luego, entre ellos el propio Gassendi) con personas que, tras haber llevado todos los preparativos rituales para ir al aquelarre, fueron atados a su cama y sometidos a observación. Generalmente caían en un sueño profundo, letárgico o cataléptico, hasta el punto de que ni quemaduras ni punzadas conseguían despertarlos. Un dato constante en las noticias que nos han llegado es que para ir al aquelarre es preciso, tras haberse untado y haber pronunciado determinadas fórmulas, dormirse”.
Julius Evola
brujaVAZQUEZ
Ilustración para una portada de Selecciones del Humor (Manuel Vázquez, 1958).

EL ACTO DE DORMIR ES UNA ESPECIE DE MONSTRUO SOSTENIDO POR LAS MULETAS DE LA REALIDAD*

November 28, 2008

“Me he preguntado con frecuencia si la mayoría de la humanidad se detiene alguna vez a reflexionar sobre la inmensa importancia que tienen de vez en cuando los sueños, y el oscuro mundo al que pertenecen. Mientras que la mayor parte de nuestras visiones nocturnas no son quizá más que vagos y fantásticos reflejos de nuestras experiencias cuando estamos despiertos –al contrario de lo que afirma Freud con su simbolismo pueril–, hay sin embargo algunas otras cuyo carácter extramundano y etéreo no permite una interpretación ordinaria, y cuyo efecto vagamente apasionante y preocupante sugiere posibles vislumbres fugaces de una esfera de existencia mental no menos importante que la vida física, pero separada de ella por una barrera casi infranqueable. Mi experiencia no me permite dudar de que el hombre, cuando pierde la conciencia terrena, realmente habita durante algún tiempo en otra vida incorpórea de naturaleza muy diferente a la de la vida que conocemos, de la cual, cuando despierta, sólo perviven los recuerdos más insignificantes y más confusos. De esos recuerdos borrosos y fragmentarios podemos deducir mucho, pero comprobar poco. Podemos suponer que en sueños la vida, la materia y la vitalidad, tal como el mundo entiende tales cosas, no son forzosamente constantes; y que el tiempo y el espacio no existen tal y como nosotros los comprendemos cuando estamos despiertos. A veces creo que esta vida menos material es nuestra más auténtica vida, y que nuestra vana presencia sobre el globo terráqueo es en sí misma un fenómeno secundario o meramente virtual”.
H.P. Lovecraft
pesadilla daliniana
*El sueño (Salvador Dalí, 1937).

LUZ BLANCA / SUEÑOS BLANCOS

November 13, 2008

“Era como para volarse la tapa de los sesos. No comíamos. Estábamos pasadísimos de vueltas. Todo el mundo estaba en los huesos. Yo perdí veinte kilos. Y no dormíamos. El efecto de pasar tanto tiempo sin lo que se denomina la fase de movimiento ocular rápido era que no soñábamos. Nos pasábamos literalmente meses sin soñar. El resultado es que empezábamos a tener sueños estando despiertos, cosa que explica las paranoias y los delirios del adicto a la anfetamina”.
Bob Jones.
white heat

EL VIAJE DEL YO

August 12, 2008

“El Yo es atraído como por una fatalidad. Obligado como un rey que confiriese con su sola presencia poder, vida, legitimidad a un acto al que asiste involuntariamente o, peor aún, encadenado. Como un rey que por el hecho de asistir o un sacerdote que por el hecho de estar presente en una ceremonia, le confiriese a ésta carácter sacro y eficacia: capaz de transformar en sacramento un gesto que otro ejecuta sin su aquiescencia.
Está encadenado y ha sido conducido allí sin saberlo, se encuentra ya, ha despertado por encontrarse ya desde hace tiempo en aquel lugar. El lugar de los sueños. La raíz griega “YP” indica que es bajo, dormir es entrar de nuevo debajo. Mas hay un dentro quizá que no es bajo, un estar dentro que no es estar bajo. Los sueños revelan algo de este lugar. Bajo el sueño, el sueño mismo, pues, cubre y encierra al ser cuando duerme; una película, nada, en suma, la impermeabilidad al fuera donde creemos encontrar la realidad.
Entrar bajo el sueño es entrar dentro de sí mismo. Mas ocurre que en este dentro no hay propiamente sí mismo, en este dentro yo me reconozco. Si consideramos los sueños desde la vigilia como imágenes de la realidad de nuestro interior, es como asistir a las ruinas de una construcción, de esa construcción que el Yo edifica constantemente. La vida de la vigilia es esencialmente un hacer arquitectónico, un continuo y no deliberado edificar. Nos edificamos constantemente, edificamos nuestro mundo. (…)
La impresión, así, de los sueños contemplados desde la vigilia es de hundimiento, como es el instante en que entramos en él. Es un viaje hacia una sima, una caída. En la sima tras de la oscuridad total, pues el soñar, inmediatamente de entrar en el sueño, es cosa que sólo adviene en estadios en que la persona ha tomado, por así decir, la dirección del sueño. Y entonces el soñar no va acompañado de la impresión de encontrarse ya, sino de una especie de género de creación, especie de poesía real, de vida en otra dimensión”.
María Zambrano, Los sueños y el tiempo.
los egos de arcadia
Et in Arcadia Ego (Guercino, 1618)

ESCLAVO DE LOS SUEÑOS

July 6, 2008

“Soñar es bueno siempre y cuando el sueño sea lúcido, es decir, que seas consciente de lo que estás soñando y de que es un sueño. Así puedes soñar libremente. De lo contrario, uno se hace esclavo de sus propios sueños”.
Dokushô Villalba
lucidez estival
Verano 6, fotografía de la serie Estaciones del alma (Dokushô Villalba, 2005).

EL HOMBRE ES UN ANIMAL SOÑADOR

May 3, 2007

“Un soñador es un animal sin voluntad; la fuga de la imaginación hacia el mundo de la fantasía gasta todas las energías, y el soñador, cansado de su luengo viaje, no tiene fuerza ni para levantar un brazo. Así, los estáticos musulmanes sueñan, inmóviles, toda una vida, entre el humo aromático, las caricias de sus mujeres y el aroma de los cármenes.
Argamasilla era un soñador: hubiera hecho un excelente pachá turco o un admirable fakir; pero como en Madrid no hay harenes misteriosos y callados ni sagradas selvas, Argamasilla se refugiaba en un café, que es el sitio más propicio para el ensueño. En un café y en una oficina del Estado son los únicos lugares donde se goza del inefable placer de mirar al techo, hora tras hora…”
Emilio Carrere.
mr
Sheikh árabe fumando. Ilustración de Emil Prisse.

ONIRONAUTAS

February 9, 2007

El sueño era en color, ya sabes; él caminó hacia mi habitación, recto, a través de la pared, como si fuera humo o algo así, y me miró fijamente“.
Nancy, uno de los personajes de “Pesadilla en Elm Street”.

Hace unas semanas, tras una mesa redonda sobre blogs en Logroño, el dibujante y popólogo Mauro Entrialgo me habló de los sueños lúcidos: “Son aquellos en los que te das cuenta de que estás soñando”. No conocía este tipo de sueño, entre otras cosas porque nunca he tenido uno y creía que sólo pasaban en las pinículas de Freddy o de Amenábar, o en la cabecita del charlatanes como Jodorowsky. Pero he investigado un poco y parece que no sólo se producen, sino que, con práctica y voluntad, uno puede llegar a controlar el devenir de sus viajes oníricos. Lo más difícil es pasar el test de realidad, o sea, darte cuenta de que estás soñando: hay que hacer cosas como pellizcarse y notar que no duele o saltar y planear. Una vez que uno sabe que sueña, todo es posible: viajar en el tiempo, volar, follar con mujeres de tres coños, dos culos y diez tetas… Es interesante, pero no deja de constituir, como las drogas y otros escapismos, un “pan para hoy y hambre para mañana” espiritual. Estos sueños no te llevan hacia la Verdad ni hacia la iluminación. Son simples pasatiempos (muy divertidos, sí, pero nada más) y por eso ocupan un lugar secundario en el Dildódromo.

Aquellos que tienen la habilidad natural o adquirida de cobrar consciencia mientras sueñan dormidos se llaman onironautas.

Leo esto en la Wikipedia: “Los onironautas describen regularmente sus sueños como excitantes, fantásticos, llenos de color (se observan los colores mejor que en la misma realidad). Además, incluso han informado de sueños lúcidos que han tenido lugar en una especie de hiperrealidad, una realidad que se siente más real que el estado cotidiano de vigilia. En estos sueños todos los elementos del sueño están amplificados, por lo que a menudo comparan sus sueños con experiencias espirituales”. Esta comparación se me antoja odiosa y más falsa que un euro de madera: en una disciplina espiritual seria, esas sensaciones ilusorias siempre se tratan con sumo desprecio. En budismo zen, se llaman “makyo” a los fenómenos -visiones, alucinaciones, fantasías, revelaciones- que el practicante de Zen puede experimentar en cierta etapa de su práctica. “Ma” significa “diablo” y “kyo” sería el “mundo objetivo”. De modo que “makyo” son los fenómenos inquietantes o diabólicos que aparecen durante el zazen. Estos fenómenos no son en sí malos. Solamente se vuelven un problema serio en la práctica si se desconoce su verdadera naturaleza y se deja uno envolver por ellos. Hay que dejar pasar todo, incluso las alucinaciones más brillantes y placenteras, sin apegarse a ellas.

Sin embargo, hay un onironauta que me ha llamado especialmente la atención. Se trata de Francis Gutiérrez, un señor que dice poder inducir sueños lúcidos a través de un programa llamado Flashazo:

“El funcionamiento es bien simple: El programa cada cierto tiempo produce un destello fortísimo en la pantalla del ordenador, que se ve intensificado si la habitación donde está el ordenador se encuentra completamente a oscuras. El programa debe dejarse en funcionamiento CON EL MONITOR ENCENDIDO durante la noche, mientras el usuario duerme”.
A mí me suena a disparate poltergeistico y me recuerda a un cacharro llamado “megabrain” que un sueco loco me descubrió hace años o a la devastadora secta cienciológica y sus sacacuartos tecnológicos. A mi modesto entender, todo lo que sea llegar al espíritu a través de máquinas es una pérdida de tiempo y dinero. Pero si hay entre el público algún aspirante a cyberonironauta, puede practicar con el método Flashazo pinchando aquí y siguiendo las instrucciones correspondientes.
es un mundo extraño...

LA CABEZA DE JÜNGER

December 11, 2006
De Mr. Luque pasamos a otro de los clásicos dildodrómicos, que hace tiempo que no se asoma por aquí. Me refiero al genial escritor y pensador Ernst Jünger, cuyo quinto tomo de diarios ("Pasados los setenta II: Diarios 1971-1980") acabo de estrenar. Apenas iniciada la lectura, en plena página 12, ya me he encontrado con algunas de las más brillantes reflexiones sobre el universo onírico jamás escritas por mano humana (o, en este caso, sobrehumana). Ahí van:
 
    "El sueño es más que una partida de ajedrez que el espíritu disfruta en su propio campo. Al hacerlo se le permite echar un vistazo  tras los escenarios del mundo espacio-temporal. Su curso se desvía con tales visiones, como si un rollo de película fuera hacia atrás o se proyectara hacia el futuro. Causa y efecto parecen mágicamente intercambiados.
    Causa y efecto se concentran en imágenes. Estamos presentes con una fuerza de la cual, lo que de día denominamos como presencia de espíritu, es tan sólo una sombra. Que en la vida y en el curso de su destino se abran salidas que nos salvan tiene su origen en esos estratos. En los sueños nos reencontramos a nosotros mismos en toda nuestra plenitud; y el descubrimiento nos hace suponer que somos capaces de mucho más de lo que nos creemos.
                                                                                      **********
    Soñamos como traductores de prototextos propios. Para ello disponemos de la libertad del narrador que, cuando, impulsado por el ánimo creador, toma la pluma con la mano, no sabe cómo terminará la acción. La trama comienza a germinar; subyace entonces a la fantasía de añadir aquí o allá: será una ramificación en cualquier caso. La libertad del autor lo ata más que el rigor con el que somete el tema.
    Como soñador cualquiera es genial. En este aspecto es un artista, incluso más que eso. La obra de arte recuerda nuestro mundo de ensueño, pero sólo como un acercamiento: nos acerca a él. Ésa es una de sus señas de identidad: ser capaz de crear esa sensación".
jünger se quedó de piedra 
(Ernst Jünger, escultura de Arno Breker).
 

SUEÑO Y CARÁCTER EN LA INDIA

November 6, 2006

Así como Weininger relacionó sexo y carácter en su inmortal y controvertido clásico, también es posible relacionar sueño y carácter, aunque para ello haya que echar mano no ya de filósofos malditos alemanes, sino de antiguos y sagrados textos del hinduismo. Dentro de estos escritos, existen cuatros colecciones esenciales de himnos, con sus partes poéticas y sus fórmulas ceremoniales. El cuarto de estos libros, llamado Atharva-Veda (que en sánscrito, viene a significar "conocimiento ígneo"), trata de lo que, para entendernos, podríamos llamar fórmulas mágicas y encantamientos. Estos libros eran manejados por la casta sacerdotal y estaban considerados obras de un solo autor: Vyasa, encarnación del dios Vishnú. Cabe recordar que los Arios miraban a la medicina y a los doctores con desprecio y que, por el contrario los Brhamins o sacerdotes eran la casta dominante (por ejemplo, podían  tomar como esposa a la mujer de cualquier hombre de las otras castas con solo cogerla de la mano). Pero pasemos ya a leer la 68ª Pariçishta del Atharva Veda, donde se clasifica los sueños según distintos temperamentos.

"LAS PERSONAS DE TEMPERAMENTO BILIOSO, incluso si han nacido bajo el signo de la luna, son de naturaleza ardiente; en sueños, ven paisajes amarillos como el oro y, en estos paisajes, templos y multitudes que tienen el resplandor amarillo de la bilis, campos llenos de flores rojas de Khadira, una tierra árida y de agua pura, matorrales, lianas y árboles secos, un gran bosque en llamas. Ven también vestidos hechos jirones y cuerpos ensangrentados, (imágenes de) divinidades ardiendo o sufriendo otros daños, una luna roja, o bien respiran perfumes. Y, sobre todo, van engalanados, beben agua en abundancia, en los ríos y estanques, en la orilla de los bosques o en los chorros que brotan de una fuente. Como padecen calor y buscan el fresco, se bañan, beben, disputan y sienten dolor. Las mujeres se burlan de ellos, les agotan, los hostigan. Así pueden identificarse los biliosos, con ayuda de los sueños sintomáticos de su temperamento (I, 13, s.).

LAS PERSONAS DE NATURAL FLEMÁTICO están siempre hambrientas y alteradas. En sus sueños ven un delicioso bosquecillo de sándalos, Butea Frondosa en flor, bosques de lotos, ríos límpidos, de aguas claras, abundantes y frescas, cubiertos a veces de niebla, enormes masas de nieve, cuernos de la abundancia que vierten perlas y joyas, pericarpios y tallos de lotos. Ven jabalíes, pájaros, búfalos, gacelas y elefantes de tiro, así como cisnes que surcan una nube sembrada de estrellas. Además, a los rayos inciertos de la luna, que tiene la blancura de leche de vaca o del jazmín y el brillo de las aguas puras, ven formarse, en el cielo, blancos nenúfares en plena floración. Ven un cisne, el puro resplandor lunar, templos espléndidos y frutos exquisitos, montones de flores para las ofrendas, grandes edificios, brahmanes que pronuncian las palabras del sacrificio, leche  cuajada, leche duce y ambrosía, mujeres ungidas de perfumes, bien vestidas y engalanadas, plantas azucaradas amarillas o blancas; todo esto, a menudo y en gran cantidad. Tales son los sueños que ven los hombres de naturaleza flemática (I, 29 s.).

En sueños, LOS HOMBRES DE TEMPERAMENTO SANGUÍNEO ven paisajes donde (las nubes) han sido barridas por el viento, montes, terrenos y bosques donde (soplan) los huracanes, muchas estrellas y planetas oscurecidos, el disco de la luna privado de sus rayos, la bóveda celeste cubierta de espesas nubes de diversos colores, que circulan en líneas continuas, bandadas de pájaros errantes, gacelas y pastores agitados. O bien las nubes, las montañas, los bosques y los bosquecillos se desplazan, chocan, corren o caen desde las alturas. Los hombres de temperamento sanguíneo ven esto en sueños (I, 44 s.)".

Ganesh puja

Un Brahmin venerando a Lord Ganesha, el Dios elefante. 

Litografía de Madame Belnos, publicada en 1851.

(Cortesía de Phillips Antiques, Mumbai). 

 

SUEÑO Y ENFERMEDAD (I)

October 13, 2006
Dentro de la categoría Historia del Sueño, se me ha ocurrido dedicarle algunos posteos a la relación entre sueño y enfermedad. Hablaremos de cómo influyen los estados febriles en la calidad de los sueños, de narcolepsia, sonambulismo, hipersomnia, bruxismo nocturno y otras desagradables dolencias, que siempre son fruto, como toda enfermedad, de un trastorno espiritual.
Pero empezaremos hoy por una cita, extraída con alicates de la masterpiece de la literatura rusa "Crimen y castigo", de Fiódor Dostoyevski. Esboza bastante bien, y en pocas palabras, la influencia de la enfermedad en la calidad de los sueños y nos puede valer como calzador onírico para entrar en materia:
 
"Cuando una persona se encuentra indispuesta, sus sueños se distinguen a menudo por una intensidad y un relieve inusitados y por un cuadro monstruoso; pero el ambiente y el proceso entero de toda su formación alcanzan tal verosimilitud y tienen detalles tan sutiles e imprevistos, aunque se hallan en consonancia artística con el cuadro en su totalidad, que, en vela, el propio soñador no podría inventarlos ni aún siendo un artista de la talla de Pushkin o de Turguéniev. Esos sueños, sueños morbosos, se recuerdan siempre durante mucho tiempo y producen una profunda impresión en el organismo alterado y ya agitado del hombre".
a pierna suelta
Constantine’s Dream (1466), fresco de Pierro della Francesca.